jueves, 11 de febrero de 2010

El fútbol (de élite) y el fascismo, valga la redundancia

Juguemos al sensacionalismo. Vamos a tirar del hilo de una noticia publicada hoy en el diario "Público", Petón, comentarista de TVE y la Ser, canta el Cara al sol, y a ver cuántas evidencias salen sobre la fina línea que separan el fútbol y el fascismo.


Primera evidencia: el fútbol en el medio televisivo (I)

El fútbol, autodenominado por los fasci-futboleros como el deporte rey, abarca casi la totalidad del tiempo de las secciones deportivas de la mayor parte de las cadenas de televisión. El discurso futbolístico se impone al resto de los discursos de otros deportes, y lo hace de forma dictatorial. Estamos hablando de fútbol profesional jugado por hombres, claro, porque, como oí decir una vez a un fasci-futbolero, el fútbol femenino ni es fútbol ni es femenino. Esta segunda evidencia nos situa ante un fascismo de doble grado, de deporte rey sobre deporte súbdito y de lo masculino sobre lo femenino.


Segunda evidencia: el fútbol en el medio televisivo (II)

Cuando el Grupo Prisa, brazo mediático del PSOE, puso en circulación Canal Plus, basó toda su fuerza programática en el fútbol y en los toros, señas de identidad de la estrategia mediática del franquismo. Quizás esto pueda explicar algo que nunca he entendido: como en 1975 todo dios tenía el brazo levantado y pocos años después el PSOE de Felipe González barrió por mayoría absoluta.


Tercera evidencia: la permisibidad de los clubes de fútbol con los Fasci-grupos ultra-fascistas

Nada que añadir. El título es auto-conclusivo.


Cuarta evidencia: la muerte de las ideologías

La muerte de las ideologías era el sueño político de José Antonio Primo de Rivera. Según el fasci-padre, el mal que aquejaba a España venía de la mano, entre otras, de la separación provocada por los diferentes partidos políticos y por la separación provocada por la lucha de clases.

El público asistente a un partido de fútbol, y también el público espectador de un partido de fútbol televisado, conforma una suerte de masa orgánica donde no hay ni clases sociales ni votantes políticos. Toda la afición es una masa homogénea que, al menos durante las dos horas que dura el partido, aboga por el bien común (la victoria de los suyos) en detrimento de intereses personales, privados, o, como diría el fasci-padre, mezquinos.

En este sentido, en un partido de fútbol los fasci-futboleros se abandonan en una suspensión de todos sus valores, creencias, costumbres, prácticas, etcétera, individuales todas, para entregarse en cuerpo y alma al proyecto colectivo. Ni en los mejores sueños del fasci-padre español, y de sus colegas contemporáneos, el fasci-padre alemán Hitler y el fasci-padre italiano Musolini, hubieran podido imaginarse un fasci-panorama así.


Quinta evidencia: el axioma fasci-futbolero sobre el sentimiento hacia los colores

La cuarta evidencia nos lleva a esta quinta. Cuando un fasci-futbolero siente los colores de su club de fútbol todo lo demás está de más. La cosa del sentimiento, de la emoción, de lo que no se puede explicar con razones, es cosa, también, de la época romántica que se tradujo, en su momento, en el nacimiento de los nacionalismos políticos.

Cuando uno de los futbolistas flaquea, los fasci-futboleros no tardan en acusarle de mercenario que no siente los colores. Este tipo de traición es la que peor tolera un fasci-futbolero.

Aquí se produce un hecho inexplicable, porque es preciso que un fasci-futbolero de hoy en día también deje de lado la procedencia de los futbolistas que juegan en su club, la mayoría de ellos movidos por intereses económicos y procedentes, la mayoría de ellos, de otras ciudades ajenas a la propia donde tiene sede el club. Pero en fin, ¡como siempre está el club rival para desahogar pulsiones!..., se entiende al otro como el que va vestido de otro color: y ese otro (que no viste los colores sagrados del club propio) es el contenedor donde van a parar todos fasci-odios. Esto explica que a los "negros" de los culbs visitantes les llamen monos, al tiempo que los monos propios son respetados.


Sexta evidencia: José Antonio Petón

Cerramos el círculo. Petón, representante de Torres, es comentarista deportivo de TVE, de la Cadena Ser y de Intereconomía TV. Ayer 10 de febrero asistió a un homenaje de naturaleza fascista. Terminó cantando el "Cara al sol".

3 comentarios:

señor bang dijo...

esa conjunción de astros, la perfecta para cerrar tu artículo.

Anónimo dijo...

No es justo obviar al fascismo con el fútbol. Aunque llevas parte de razón, somos muchos a los que nos gusta el fútbol y al mismo tiempo somos de izquierda (particularmente muchos me calificarían de extrema izquierda). Se puede ser antifascista y gustarte el fútbol.

zabala azkez dijo...

Gracias por el comentario Anónimo.

En el post solamente marco las líneas de unión que hay entre el fútbol de élite y algunas marcas fascistas.

Las líneas de desunión existen, aunque creo que son pocas.

¡Ah, y yo en ocasiones también veo algo de fútbol, así que también tengo algo de fascista! Jajaja.

Saludos.

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