Hace unos días Barack Obama tomó posesión de su cargo. Como en la vez anterior, los hubo quienes solamente estuvieron atentos a su discurso verbal, donde el presidente yanqui es una máquina de fabricar frases hechas, aderezadas con los mismos tics de todos los presidentes, incluidos los republicanos, la familia, el patriotismo y la religión, que son, en lo fundamental, los tres pilares de la moral antiguo-testamentista norteamericana. Pero más allá de la retórica, donde Obama es un encantador de serpientes progre-pop, tuvieron lugar las imágenes arrojadas por el acontecimiento, la puesta en escena, digamos, en términos cinematográficos.
La película de la toma de posesión de Obama solamente constata que todo cambia para que todo siga igual. No ha habido mandamás estadounidense que no haya jurado su cargo envuelto de iconografía neoclásica. Simetría burguesa elevada a la enésima libertad de clase media. Barroquismo saturante de símbolos patrios, barras y estrellas, horror vacui al por mayor . Uniformidad de uniformes neoliberales. Rostros pálidos, occidentales depredadores. Barbarie travestida de civilización... Y un largo etcétera.
Fijémonos en el escenario, de abrumadoras porporciones a lo largo, ancho y alto. Importante lo de la altura, el lugar desde el que la élite siempre se dirige a la masa. Aquí no se puede olvidar el sentido etimológico de "aristocracia", que es el poder de los distinguidos, y esa distinción solamente puede operar en el espacio, por alguien que protagoniza la acción desde ahí arriba, tan lejos y tan cerca, rodeado de los suyos, de la élite, una élite que continua siendo blanca...
Luego, el mismo ritual de juramento. La élite se legitima ante sus pueblos con incesantes chutes de rituales, de repeticiones, que dotan de significado a toda acción de gobierno y a toda legitimación de quien está ahí arriba, jurando ante ellos. A estas alturas, los códigos ya son incuestionables para el auditorio, es su puré de cada día; es ideología en estado puro, que entra por el ojo como si no pasara nada, cuando en el escenario está pasando todo.
Es espectáculo. Es telepolítica. Es la vida en directo. La élite siempre ha cautivado a los súbditos que la perpetuan en el Poder mediante el uso propagandístico de las imágenes. Por eso los medios de comunicación nos hablan siempre del contenido, espacio muerto donde no se significa nada.
miércoles, 23 de enero de 2013
sábado, 12 de enero de 2013
Literatura infantil
¿Dónde están los pederastas? Los medios de comunicación dicen que en Internet. Cada cierto tiempo nos informan de que han desmantelado tal o cual red de pornografía infantil, que han sido detenidos tales y cuales pederastas; que las imágenes eras explícitas, con niños y niñas de muy corta edad. Actuaciones policiales contra la producción, distribución y exhibición de imágenes a través de la red. Miles, quizás millones de imágenes circulando de ordenador en ordenador; circulación en autopistas clandestinas de los placeres desconocidos de millones de hombres del mundo entero. Nos cuentan los medios que la lucha contra la pornografía infantil continua sin descanso; una lucha incesante contra una fábrica sexual de proporciones incalculables. Todos de acuerdo: el tema de la pederastia consigue un consenso social generalizado, en cuya superficie, en las conversaciones informales, circulan variedad de insultos contra los pederastas. Y circulan, también, las soluciones finales al problema: castración, pena de muerte, cadena perpetua, etcétera.
¿Dónde están los pederastas? En la Iglesia católica, también cuentan los medios. Miles de sacerdotes de todo el mundo implicados en juegos sexuales que realizaron con niños. Y que siguen haciendo. Otra vez hombres (el masculino no es un genérico) capitalizando sus fantasías sexuales. La mayor de las perversiones, donde un cura, un obispo, un capellán..., con el voto de castidad por delante, exhiben en privado la moral tiesa por detrás. Y otros curas, otros obispos, incluso el Papa, encubriendo, silenciando... La pederastia al por mayor, debajo de la sotana, en las sacristías. El asco cristiano al cuerpo en posición horizontal, con esos niños que Jesucristo decía que dejaran que se acercaran a él.
¿Dónde están los pederastas? Donde hay niños, eso es obvio. Entre noticias de Internet y entre noticias de la Iglesia, los medios dan cuenta de casos aislados de pederastas que han practicado sus juegos en los equipos infantiles de todos los deportes, es decir, entrenadores; en los colegios, esto es, profesores; en los campamentos, claro que sí, los monitores de tiempo libre. Y un largo etcétera. Los Boy Scouts de Estados Unidos encubrieron más de 1.200 casos de pederastia en sus filas. Fue una práctica sistemática. Códigos de honor y de obediencia, también en los abusos sexuales. Y todos sabemos que eso que sale en los medios, tanto los casos de Internet, como los de la Iglesia católica, como los de los casos asilados, son solamente la punta del iceberg.
Toda historia de pederastia tiene lugar junto a una historia de encubrimiento. La Iglesia, los colegios, los Boy Scouts... Y la BBC, investigada por ocultar los múltiples abusos sexuales a niños producidos por el que fue uno de sus presentadores estrella, Jimmy Savile.
¿Dónde están los pederastas? También donde los medios de comunicación no entran. Y quizás sobretodo. La mayoría silenciosa, podría llamarse. Un padre, un hermano mayor, un tío, un primo, un abuelo. Padres, hermanos mayores, tíos, primos y abuelos que han llamado pervertidos a los pederastas descubiertos de los que han dado cuenta los medios de comunicación, y que han pedido para ellos la castración, la pena de muerte o la cadena perpetua... En millones de hogares. No digo que sea el tuyo; digo en millones de hogares en todo el mundo.
A diferencia de otros espacios donde tiene lugar la pederastia, el entorno familiar es el más opaco, el menos transparente. En otros espacios, la lógica social del encubrimiento puede dar lugar a que se abran brechas por la que escapen las delaciones y posteriores denuncias... Y ocurre, pero en el entorno familiar no... Esa es la ventaja con la que cuentan los pederastas que tenemos en nuestras familias: saben que sus víctimas guardarán el secreto, unas veces de forma consciente, para no enfrentarse a la dualidad amor-odio que pueda sentir con quien le inició en el sexo de forma no consentida; para no enfrentarse tampoco a la vergüenza personal de contarlo; ni a otros muchos bloqueos que genera el propio vínculo familiar... Los pederastas que tenemos en nuestras familias saben también que buena parte de sus víctimas guardarán el secreto de forma no consciente, con la agresión velada en forma de algún trauma que devendrá en somatización de cualquier desorden corporal y/o sexual. Esa es su ventaja: nunca dejarán de ser encubiertos, empezando por la propia víctima, y terminando en todos y cada uno de los miembros familiares del entorno más cercano al sujeto-abusador y al objeto-abusado.
Los pederastas familiares nunca salen en los medios. Y son la inmensa mayoría de los que hay en el mundo. Los medios tampoco dicen que es nuestra sociedad, nuestro estilo de vida, nuestras represiones, nuestro bagaje judeo-cristiano..., etcétera, nunca dice que somos nosotros, incluido nuestro progreso, quienes hemos construido las condiciones propicias en las que se mueven nuestros pederastas. Los medios siguen retratándolos como monstruos, una forma de hacernos creer en la ilusión de que están lejos de nosotros, en psicológico y en lo social, pero los pederastas somos nosotros, quiero decir, humanos. Es nuestro compañero de trabajo, el vecino con el que hablamos del tiempo en el ascensor, el que se sienta al lado del autobús, el amigo de Facebook... Tú, yo, nosotros y ellos.
¿Dónde están los pederastas? En la Iglesia católica, también cuentan los medios. Miles de sacerdotes de todo el mundo implicados en juegos sexuales que realizaron con niños. Y que siguen haciendo. Otra vez hombres (el masculino no es un genérico) capitalizando sus fantasías sexuales. La mayor de las perversiones, donde un cura, un obispo, un capellán..., con el voto de castidad por delante, exhiben en privado la moral tiesa por detrás. Y otros curas, otros obispos, incluso el Papa, encubriendo, silenciando... La pederastia al por mayor, debajo de la sotana, en las sacristías. El asco cristiano al cuerpo en posición horizontal, con esos niños que Jesucristo decía que dejaran que se acercaran a él.
¿Dónde están los pederastas? Donde hay niños, eso es obvio. Entre noticias de Internet y entre noticias de la Iglesia, los medios dan cuenta de casos aislados de pederastas que han practicado sus juegos en los equipos infantiles de todos los deportes, es decir, entrenadores; en los colegios, esto es, profesores; en los campamentos, claro que sí, los monitores de tiempo libre. Y un largo etcétera. Los Boy Scouts de Estados Unidos encubrieron más de 1.200 casos de pederastia en sus filas. Fue una práctica sistemática. Códigos de honor y de obediencia, también en los abusos sexuales. Y todos sabemos que eso que sale en los medios, tanto los casos de Internet, como los de la Iglesia católica, como los de los casos asilados, son solamente la punta del iceberg.
Toda historia de pederastia tiene lugar junto a una historia de encubrimiento. La Iglesia, los colegios, los Boy Scouts... Y la BBC, investigada por ocultar los múltiples abusos sexuales a niños producidos por el que fue uno de sus presentadores estrella, Jimmy Savile.
¿Dónde están los pederastas? También donde los medios de comunicación no entran. Y quizás sobretodo. La mayoría silenciosa, podría llamarse. Un padre, un hermano mayor, un tío, un primo, un abuelo. Padres, hermanos mayores, tíos, primos y abuelos que han llamado pervertidos a los pederastas descubiertos de los que han dado cuenta los medios de comunicación, y que han pedido para ellos la castración, la pena de muerte o la cadena perpetua... En millones de hogares. No digo que sea el tuyo; digo en millones de hogares en todo el mundo.
A diferencia de otros espacios donde tiene lugar la pederastia, el entorno familiar es el más opaco, el menos transparente. En otros espacios, la lógica social del encubrimiento puede dar lugar a que se abran brechas por la que escapen las delaciones y posteriores denuncias... Y ocurre, pero en el entorno familiar no... Esa es la ventaja con la que cuentan los pederastas que tenemos en nuestras familias: saben que sus víctimas guardarán el secreto, unas veces de forma consciente, para no enfrentarse a la dualidad amor-odio que pueda sentir con quien le inició en el sexo de forma no consentida; para no enfrentarse tampoco a la vergüenza personal de contarlo; ni a otros muchos bloqueos que genera el propio vínculo familiar... Los pederastas que tenemos en nuestras familias saben también que buena parte de sus víctimas guardarán el secreto de forma no consciente, con la agresión velada en forma de algún trauma que devendrá en somatización de cualquier desorden corporal y/o sexual. Esa es su ventaja: nunca dejarán de ser encubiertos, empezando por la propia víctima, y terminando en todos y cada uno de los miembros familiares del entorno más cercano al sujeto-abusador y al objeto-abusado.
Los pederastas familiares nunca salen en los medios. Y son la inmensa mayoría de los que hay en el mundo. Los medios tampoco dicen que es nuestra sociedad, nuestro estilo de vida, nuestras represiones, nuestro bagaje judeo-cristiano..., etcétera, nunca dice que somos nosotros, incluido nuestro progreso, quienes hemos construido las condiciones propicias en las que se mueven nuestros pederastas. Los medios siguen retratándolos como monstruos, una forma de hacernos creer en la ilusión de que están lejos de nosotros, en psicológico y en lo social, pero los pederastas somos nosotros, quiero decir, humanos. Es nuestro compañero de trabajo, el vecino con el que hablamos del tiempo en el ascensor, el que se sienta al lado del autobús, el amigo de Facebook... Tú, yo, nosotros y ellos.
BONUS TRACK
domingo, 6 de enero de 2013
Guitarras por armas
De momento, los jóvenes cantan su aburrimiento. Esperan que algo ocurra; tienen esa esperanza. Todavía hoy le dan valor al amor romántico; hasta ese punto están enfermos muchos de ellos. Alguien les debería enseñar a mentir, porque quien no ha mentido nunca no sabe qué es la verdad (saludos, Nietzsche). Pero..., ¿qué pasaría si la muerte llegase y entrara en sus casas? ¿Saldrían de los anuncios de Coca-Cola? ¿Qué les enseñaría la orfandad? Tendrían que elegir entre el tedio mortuorio y la lucha vitalista. ¿Qué elegirían? ¿Qué elegirían los jóvenes si alguna vez tuvieran la libertad de elegir? ¿La muerte, en el hogar familiar, nostálgicos de la falda materna que les protege y asfixia al mismo tiempo? ¿O la lucha, en la calle?
¿Es posible que algún día cambien las guitarras lánguidas por las armas furiosas...? No sé.
¿Es posible que algún día cambien las guitarras lánguidas por las armas furiosas...? No sé.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Los obreros [PLAY]
Lo primero es rescatar el término obrero de los escombros neoliberales, porque los obreros existen en tanto que haya una palabra en nuestro lenguaje que los designe. Y el término exacto es obrero, una palabra cuyo contenido alberga una acción cargada de ideología. El Poder gramatiza nuestro lenguaje y su reacción de sometimiento comienza, precisamente, con ese ejercicio donde reasigna una y otra vez los significados [las ideologías] que salvaguarden su perpetuación de manera natural. Entonces, los obreros; no los trabajadores; ni los empleados; ni ninguna otra ilusión semántica que extraiga de los obreros sus tres características primeras, que son el trabajo, la lucha y la dignidad. Entonces eso, los obreros. Y cuidado, porque cuando nos roben el lenguaje ya no quedará nada por lo que luchar.
También es hora de ponernos en guardia, sin un ápice de relajación, con respecto a los perros guardianes del Poder, los medios de comunicación. A través de ellos el Poder normaliza y normativiza el nuevo lenguaje: ellos han omitido varios términos: obrero, clase, burguesía, capital, y un largo etcétera, palabras cuyos significados y significantes nosotros sabemos que sí existen. El discurso televisivo es muy seductor [y no digamos ya el publicitario] incluso cuando lo que hace es neutralizar el trabajo, la lucha y la dignidad de los obreros. Se cuidará mucho de nombrarnos por nuestro nombre, y mucho más de retratarnos íntegramente en tanto que cuerpos que contienen trabajo, lucha y dignidad, las tres, al mismo tiempo y en el mismo espacio. Además, el ejercicio manipulador se acompaña de aderezos formales y atajos propagandísticos que terminan dibujando a eso que no llaman movimiento obrero como un viejo disco rayado de los 60 o los 70. Nadie está a salvo de esta constante seducción; y lo que obstruímos con cierto éxito desde el razonamiento crítico, más o menos izquierdista, termina accediendo y asentándose en nuestro lenguaje impostado por el lado de la emoción, ese arma que el Poder usa como trampolín amarillo que desemboca en la piscina sensacionalista, donde todos nos ahogamos, sin remedio, una vez caídos.
¿O es que se nos olvida que las empresas mediáticas son la maquinaria pesada de la ideología capitalista? ¿O es que se nos olvida que los obreros tenemos, cuando menos, una televisión en cada uno de nuestros hogares, donde se nos atiborra de ideología contrarrevolucionaria? Revolución, otra invisibilización. Y contrarrevolución. Y acción y reacción. Ese largo etcétera. ¡Qué cabrones! Nos estan ganando, haciéndonos creer en sus maquinas de imágenes que estamos empezando a ganar. La televisión, sobre todo, es una máquina castradora; anula toda acción e invisibiliza toda incitación a cualquier tipo de subversión. Su imagen preferida de lo que no llama obreros: ganado caminando por las calles vigilado por los pastores del Poder, los policias y demás grupos armados cuya violencia es constantemente legitimada. ¿Dónde? En los medios de comunicación.
Y así nos verán desde las televisiones hasta que rompamos los cercos mediático y policial. Cada individuo libremente mediatizado en sus casas nos continuará viendo en negativo, nos escuchará sin voz... Muchos de nosotros mismos nos seguiremos viendo así. ¿Te has dado cuenta de que por mucho que salgamos en la televisión lo hacemos sin voz? Fíjate en quién habla cuando nosotros estamos en la calle. Y así nos seguirán viendo mientras no rompamos los cercos. Cada individuo libremente mediatizado no nos ha visto trabajar, ni luchar, ni gritar por nuestra dignidad. Porque incluso cuando alguna vez el individuo libremente mediatizado ha tenido la oportunidad de escucharnos, se ha hecho el sordo; y cuando ha tenido la oportunidad de vernos integramente, se ha puesto una venda en los ojos. Que eso cambie; y que sea ya.
El Poder nos quiere sordos y ciegos, porque no se sació cuando nos entregamos a él medio sordos y miopes. El Poder lo quiere todo, porque el Poder solamente puede ser absoluto, aunque cada individuo libremente mediatizado haya crecido con la lección de la democracia bien aprendida; otra ilusión.
Nos quieren en [PAUSE], que no es más que una teoría, pero les daremos un [PLAY]. Acción.
Los obreros [PLAY]
martes, 25 de diciembre de 2012
La lógica de la zambomba
En la fotografía, Ratzinger comparte encuadre con una estatua del niño Jesús, autodenominado por el mundo cristiano como Salvador y Redentor. El fotógrafo ha querido meter en foco a la estatua, en detrimento del jefe de la iglesia católica, autodenominado Benedicto XVI. De esta forma, el Papa parece estar sumido en la confusión y la perplejidad frente al esplendor siniestro de la figura con las astillas clavadas en su cráneo. Esta representación del niño ensalza su cuerpo desnudo, en fuera de campo en esta fotografía; también la entrepierna del Pontífice se mantiene, siempre, en fuera de campo, sobre todo cuando se le pone la moral tiesa.
La confusión y la perplejidad de este hombre pueden venir de la imposibilidad de perpetrar su deseo, en tanto que el artista que hizo la estatua, con buen criterio, obvió el detalle realista del ano para construir un agujero ciego a ras de piel.
La fotografía corresponde a la tradicional Misa del Gallo, lugar tradicional de reunión de pervertidos. En un momento de la orgía religiosa, B16 dijo que los no creyentes solamente se aman a sí mismos. Las ovejas aplaudieron, y, todas, sin excepción, miraron al objeto de su deseo, al niño.
lunes, 24 de diciembre de 2012
David Reboredo, Willy Uribe, Alberto Ruíz-Gallardón, Mariano Rajoy y tú
Esta historia tiene a cinco personas como protagonistas. La primera es un hombre condenado a 7 años de cárcel por un delito de tenencia de drogas (0,4 gramos de heroína: dos papelinas) que cometió hace 6 años; se llama David Reboredo. La segunda es un hombre que lleva 11 días en huelga de hambre indefinida y que la mantendrá hasta que indulten al hombre encarcelado; se llama Willy Uribe. La tercera y cuarta personas son el ministro de Justicia y el presidente del Gobierno, en cuyas manos está el indulto de David Reboredo y el cese de la huelga de hambre indefinida de Willy Uribe; se llaman Alberto Ruíz-Gallardón y Mariano Rajoy. La quinta eres tú, cuando te conviertas en una de las casi 87.000 personas que ya han firmado la petición en www.change.org dirigida al Ministerio de Justicia para conseguir el indulto para David Reboredo.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Feliz Navidad 2007 / Feliz Navidad 2012
¿Qué te pensabas, que el Blog Abisal no se ponía tontorrón en estas fechas tan señaladas? ¡Qué ingenu@! [PLAY]...

