Ninguna de las grandes empresas energéticas de Alemania tiene intereses en Libia, y por eso no participa directamente en la guerra puesta en marcha contra Gadafi. El gobierno alemán ha justificado, frente a su opinión pública, que no creía que la zona de exclusión aérea y los ataques sirvieran para expulsar al tirano del poder o para proteger a los civiles libios. El gobierno alemán miente: no está "guerreando" en Libia porque no tiene intereses comerciales de primer orden en suelo libio.
España, sin embargo, sí tiene intereses económicos en Libia. Repsol sobre todo, pero también otras varias empresas vinculadas al petróleo y al gas, se sirven de Libia para obtener cada año jugosos beneficios. Por eso el gobierno español miente: porque no se participa en la guerra de Libia por salvaguardar la vida e integridad física de los libios, sino para salvaguardar el beneficio económico de nuestras empresas estratégicas del sector energético.
Hoy no escribo nada que nadie no sepa. Que los demás gobiernos de los demás países occidentales digan lo que quieran sobre lo que está ocurriendo en Libia: todos mienten.
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