Cuando los hombres mueren, se vuelven historia. Cuando las estatuas mueren, se vuelven arte. Esta botánica de la muerte es lo que llamamos cultura.
Así comienza el comentario que abre "Les statues meurent aussi / Las estatuas también mueren", película realizada en 1953 por Resnais, Marker y Cloquet. El comentario, brillante, sugerente y profundo, al estilo de todos los que se incluyen en las películas de no-ficción de Resnais y Marker, reflexiona sobre la colonización europea del arte africano, y denuncia como la autenticidad del arte negro ha sido anulada a partir de la desmesurada demanda blanca.
De esta manera, la tesis de la película visualiza el sometimiento blanco que convierte al arte africano en un producto seriado; y a la magia de antaño que se le da muerte para sustituirla por la técnica de ahora (1953). Este sacrificio se lleva a cabo en virtud de la voracidad de los europeos clase media, cuyos hogares cosmopolitas se llenan de estos objetos que ya no significan nada y que decoran como ninguno.
"Las estatuas también mueren" fue galardonada con el Premio Jean Vigo del Festival de Cannes de 1954. Pero el dedo en la llaga que la película mete en el orgullo blanco de la Francia de mediados de siglo, todavía atareada en labores de colonización en África, provocó que la película estuviese prohibida en el país galo durante 10 años.
He aquí "Las estatuas también mueren":