La Abogacía y la Fiscalía del Estado español siguen negando a la mayor a buena parte de la izquierda abertzale. Con la suerte de Sortu en el Constitucional [después de la ajustadísima sentencia de ilegalización del Supremo], esta vez ha sido Bildu la señalada como nuevo proyecto político de ETA. Lo dicen Rubalcaba, otros muchos socialistas [sobre todo de fuera del País Vasco] y la mayoría de los populares.
El otro día leí unas palabras de Rubalcaba en las que el superministro presidenciable sostenía que los políticos no ilegalizan partidos ni ideas, porque esta es una labor que compete a los jueces. Es otra de las cabriolas verbales de Rubalcaba, cuyo reverso suelen mostrar verdades ocultas. Porque dicho así, sin más, tiene toda la razón, pero tiene trampa... Los diseñadores de la Ley de Partidos fueron el PP y el PSOE, mano a mano cuando a unos y a otros les ha tocado tarea de gobernar, para sacar adelante una ley fabricada "ad hoc" contra una parte de la izquierda abertzale [poder ejecutivo] ampliamente avalada por sus respectivos grupos parlamentarios [poder legislativo].
Para los más despistados, o para aquellos a los que el ruido no les deja ver, Bildu es la suma de Eusko Alkartasuna, partido de tradición social-demócrata, soberanista, antigua escisión del PNV, Alternatiba, partido de corte internacionalista y anticapitalista, autodeterminista, escisión reciente de Ezker Batua-Berdeak [trad: Izquierda Unida-Los Verdes] e independientes. Sobre estos últimos, los independientes, Rubalcaba amenazó con poner no una, sino dos lupas para saber hasta qué punto Bildu en su conjunto podría estar "contaminada" [ese es el adjetivo que les gusta aplicar] de sujetos susceptibles de estar en la órbita de lo que a otros les gusta llamar ETA-Batasuna [así, todo junto, como le gusta decir a Mayor Oreja y a sus acólitos, para que el ruido no decaiga].
La cosa es que Rubalcaba se quedó corto con lo de las dos lupas, porque de hecho han sido tres los informes que han elaborado por "separado" [sí, el entrecomillado es opinativo] Ertzaintza, Guardia Civil y Policía. Veredicto: Bildu esta manchada de sujetos "contaminados". Atajo uno: Bildu forma parte de la estrategia de ETA; atajo dos: Bildu es ETA; atajo tres: que la Justicia haga justicia.
Las cosas así, Bildu va a entrar en el Tribunal Supremo mientras Sortu permanece atascada en el Tribunal Constitucional. Brillante estrategia política del Gobierno y del partido socialista, instigados por la derecha más rancia del Partido Popular, en la que se emplaza a unos [Sortu] y otros [Bildu] a una situación de espera [acusados de ilegalidad], y en la que todo indica que se rebasará el plazo para que unos y otros no puedan presentarse a las Elecciones Municipales del mes que viene.
Todo esto ocurre después de que primero, los Estatutos de Sortu cumplieran a rajatabla los requisitos de la Ley de Partidos, en los que se manifestaba abiertamente, entre otras cosas, el rechazo a la violencia de ETA; y segundo, después de que Bildu impusiera un código interno que haya obligado a los integrantes de sus listas a firmar por escrito el rechazo explícito a la violencia, apostando, en todo momento, por vías políticas y pacíficas.
Es un hecho: cuanto más insaciable es la Ley de Partidos, más fea sale retratada la democracia española, en cuya fiesta no se permite la entrada de sujetos "contaminados". Llama la atención que todos y cada uno de esos sujetos que los que diseñaron la Ley de Partidos denominan "contaminados" estén libres de cualquier cargo e imputación que incluya delito alguno. Digamos que, según el discurso oficial-oficialista no son de ETA, pero les falta solamente un hervor para serlo, circunstancia que les impide a partes iguales ser juzgados por pertenencia a banda armada y ser partícipes de una vida política normalizada. Es una de las paradojas de la legislación española: los sujetos "contaminados" son desplazados a un limbo de alegalidad, inaudito en cualquier otro país europeo, y que desemboca en la negación del derecho al voto de miles de ciudadanos vascos.
El punto álgido de la pornografía política española resulta de comprobar que entre el PSOE y el PP [los principales emisores del adjetivo "contaminado"] suman casi 100 candidatos imputados por delitos de corrupción política en las listas de las elecciones municipales de mayo. Es decir, que los porteros que vigilan la asistencia a su fiesta democrática no miran la suciedad de los zapatos de los que entran, sino qué tipos de ideas pueden hacer peligrar, precisamente, que su democracia deje de ser una fiesta privada con derecho a veto.
Lo de fiesta privada con derecho a veto viene del retrato que se obtiene en el Parlamento vasco gracias a la Ley de Partidos. Aquí gobierna desde hace dos años el socialista Patxi López, gracias al apoyo en la investidura del Partido Popular, previo pacto que ambos partidos llamaron de las libertades y contra el terrorismo. PSE y PP suman mayoría parlamentaria gracias a que la Ley de Partidos que ellos mismos diseñaron dejó fuera del juego democrático a esa izquierda abertzale que según ellos está repleta de sujetos "contaminados". Sin la Ley de Partidos, Patxi López nunca hubiera sido Lehendakari, y eso es una verdad de las que se llaman objetiva. Ahora, en las municipales venideras, sin Sortu, o sin Bildu, PP y PSE saldrían favorecidos igualmente, sin olvidarnos del PNV [que critica y, al mismo tiempo, se aprovecha, de la Ley de Partidos], en los repartos de concejales en los municipios vascos.
Y es que es muy tentador disponer de una herramienta como la Ley de Partidos, que has diseñado tú, pero que pones en manos de terceros, los jueces, para que hagan y deshagan sin apenas ensuciarte las manos [saludos otra vez, Rubalcaba]. Con la impugnación de todas las listas de Bildu, la Ley de Partidos adquiere proporciones monstruosas. Y el monstruo empieza a estar fuera de control. No contábamos con el hambre voraz de esa herramienta que ya tiene vida propia, y que engulle cada vez en círculos concéntricos más alejados del centro diseñado. Al paso que va, como no sea sacrificada por sus impulsores, ellos mismos serán devorados por el monstruo que han creado.
Hace dos años no existía un partido surgido de la antigua Batasuna que rechazara la violencia de ETA, ni ETA estaba en tregua. Aún estando en contra de la Ley de Partidos, uno podía hacer el ejercicio de entrar en su lógica [por absurda que pareciera] para entender el mecanismo de ilegalización de un partido más o menos dependiente de o vinculado a ETA. Pero hoy ETA está en tregua, Sortu rechaza la violencia de ETA y quien más, quien menos, de los que vivimos aquí, sabemos que un ciclo político está terminando y que otro está comenzando, y que seguirá adelante incluso si Bildu no pudiera presentarse a las elecciones municipales. Porque el movimiento surgido del nacimiento de Sortu [trad: nacer, brotar] podría dejar a ETA huérfana por completo de toda masa social movilizada desde la izquierda abertzale. Y eso es un hecho histórico, le pese a quien le pese.
BONUS TRACK