He aquí un buen ejemplo de la clásica pornografía tardo-capitalista. El entusiasmo de varios jóvenes blancos, pijos, inmaculados, con bañadores de marca, que se divierten y juegan como niños en las inmediaciones de una playa, bajo la promesa [ficción] de que su vida cambia gracias a los servicios que ofrece una multinacional de la telefonía móvil, patrocinan un vídeo en el que la promesa de cambio de vida [documental] se cumple a rajatabla.
Lo dicho: pornografía de la buena. ¡Disfrutemos del espectáculo! Play...