Mostrando entradas con la etiqueta sindicatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sindicatos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Así habla un sindicalista a pie de fábrica




La conversación está extraída del Facebook de Luis Vil; tuvo lugar después de que él hubiera escrito lo siguiente en su muro: "Esto es un texto escrito por Iñigo Bilbao Nistal, que es el presidente del comité de la fabrica donde trabajo. Me parece interesante hacerlo publico aquí ya que la realidad que nos esta tocando es tan negra, sucia y contaminante como la propia fundición donde trabajamos. Lo hago por que hoy la lucha es nuestra, pero mañana sera tuya. Toca eso de JO TA KE IRABAZI ARTE".

Y el texto escrito por Iñigo Bilbao Nistal, el presidente del Comité de empresa, al que Luis hace referencia, dice así:

Se presentan tiempos difíciles compañeros y desde luego, de nada va a servir el remedio del avestruz, esconder la cabeza y esperar a que pase el peligro, por que los del otro lado es lo que esperan para ponernos el grillete con triple candado. A nadie nos gustan estas historias de paros, huelgas, concentraciones.... yo vivo muy tranquilo en mi casa, con la familia, los amigos, paseando con el perro, pero estamos a punto de ser atropellados y no lo dudéis o ponemos remedio, o nos aplastarán. No sé lo que se conseguirá con las movilizaciones, pero no haciendo nada estamos jodidos y bien jodidos.

Nosotros somos los que pasamos calor en verano, nos helamos en invierno, casi todos nos hemos roto algún dedo, muchos han perdido alguna falange, nos clavamos virutas en los ojos, levantamos placas de muchos muchos kilos, trabajamos con amoladoras de demasiados kilos también, nos quemamos con la soldadura, con el soplete, el arco aire, siempre lo tenemos que hacer todo para ya, somos los que durante años hemos empujado de los diploris cargados de cruzamientos, los que montamos los desvíos a base de porra, los que tenemos que llevar delantal, manguitos, mascarilla, auriculares, a cero grados en inviernos y a más de treinta y cinco en verano, somos los que tenemos que denunciar situaciones de riesgo para nuestra propia vida, y somos los que tenemos que oír que lo que hay que hacer es quitarnos la cafetera....

Somos los que sacamos el trabajo a pesar de la Dirección que sufrimos, a pesar de que siempre nos falte material para montar, a pesar de que, trabajos que llevan tiempo olvidados de repente son urgentísimos y hay que hacerlos para ayer, a pesar de que trabajos que son urgentisimos después se olvidan al alguna pila, a pesar de que nos solemos ir los jueves sin saber si trabajamos el viernes o no, por la incapacidad de la dirección para organizarse de un día para otro, a pesar de que no se hace mantenimiento a las máquinas, a pesar de tener que trabajar los sábados para recuperar parte de las horas perdidas por falta de organización. Somos los que, si ellos no piensan, nosotros sudamos, si ellos no hacen bien su trabajo, lo solucionan haciéndonos trabajar más, somos los que vemos como se tapan entre ellos sus cagadas y como gritan cuando se enteran de las nuestras....SOMOS EL “PROBLEMA”

Al otro lado está la Dirección del aire acondicionado, la calefacción, el ascensor, las sillas ergonómicas, el power point... los que reiteradamente han pasado absolutamente durante los últimos 13 años de los grupos de mejora, los que han tenido la Titan al 50% por no comprar herramienta suficiente, los que han comprado maquinaria que no servía ni desde el mismo día que se compró, los incapaces de organizar el ERE, los que salvo alguna excepción, pasan del comité de seguridad y salud y no acuden a las reuniones, a pesar de ser personas necesarias en dichas reuniones, los jefes para todo incapaces de tomar decisiones, los que no quieren ser responsables de nada, los que ahora dicen que nosotros somos ...EL PROBLEMA.

Por todo esto...SI, LAS MOVILIZACIONES, PAROS, HUELGAS SON NECESARIAS!!!!!! Siempre lo han sido y siempre lo serán, a estas alturas aún queda alguien que lo dude? Preguntar a los de Guardian, a los de la Firestone... Nuestra situación se debe, ademas de a la mal llamada crisis, a que ellos se han dormido en los laureles y en los tiempos de bonanza, no nos preparamos para la época de las vacas flacas, SON LOS ÚNICOS CULPABLES!!!! y que quede claro que, no se si habrá despidos, pero por nuestro orgullo obrero, que el primer operario despedido... SALDRÁ DETRÁS DE LOS AUTENTICOS CULPABLES!!!! si creen que aceptaremos cualquier medida contra nuestros derechos, mientras sus culos sigan en las sillas de esta fábrica... es que no solo son unos ineptos para dirigir la producción JEZ, si no que ademas nos subestiman.. y nos encontrarán enfrente.

ANIMO COMPAÑEROS!!!

lunes, 30 de agosto de 2010

Soldados rasos y militares de carrera

Desde el punto de vista de la explotación el fenómeno social de la inmigración arroja dos abusos de poder evidentes. 

El primero se ubica en el nivel personal del trabajador inmigrante, procedente en la mayoría de los casos del que llamamos aquí tercer mundo, y que trabaja, en buena parte de los casos, en condiciones laborales precarias y lindantes con eso que aquí llamamos muy pocas veces explotación. 

El segundo tiene una naturaleza más compleja y se ubica en el nivel estatal. Tiene lugar cuando un Estado ha dedicado su esfuerzo en proporcionar las herramientas necesarias para la formación básica, media o superior de uno de sus ciudadanos que termina emigrando al extranjero para dedicarse en el país receptor a otras labores de menor exigencia formativa. De esta manera, la "inversión" del país emisor cae en saco roto, al tiempo que se desangra en personal cualificado y en mano de obra. Muchas veces, cuando el inmigrante llega aquí, en lo que llamamos primer mundo, su currículum se convierte en una suerte de “tabula rasa” donde todo debe ser escrito de nuevo: pocos títulos se convalidan y el trabajador recién llegado no tiene por menos que hacerse un reset laboral si quiere seguir adelante.

De ambas explotaciones derivan varios usos y funciones que la economía receptora otorga a la población inmigrante. Entre otros, el mercado laboral apuesta a vencedor a que gran parte de los inmigrantes tiene fácil encaje como personal apto en trabajos ingratos: mujeres y hombres dedicados a labores de limpieza, hombres trabajando en el arreglo de carreteras, mujeres cuidando a ancianos, y un largo etcétera. Por otro lado, nuestra sociedad y sus brazos mediáticos (dependientes del poder económico) explotan el miedo hacia los inmigrantes con axiomas paralizantes del tipo "hay menos trabajo para los de aquí", "suben los niveles de inseguridad ciudadana", etcétera.

Esta esquizofrenia primermundista de los Estados occidentales y de sus economías capitalistas con respecto a la inmigración también tiene lugar en el nivel personal, cuando una misma persona puede albergar dentro de sí una compasión por los "pobrecitos" que vienen a buscarse la vida al tiempo que no puede esconder su temor al fenómeno que tantas veces han nombrado en nuestros libres e independientes medios de comunicación con el término "invasión".

Pero por si no tenían bastante con esas dos funciones básicas, la crisis económica instalada en nuestros bolsillos y en nuestras televisiones ahora les regala a los trabajadores inmigrantes una tercera función, la de escudo. Porque no podemos obviar que el primer impacto gordo de la crisis ha provocado víctimas mayoritariamente del lado inmigrante. Los inmigrantes son esos peones que van en primera línea, desprotegidos, casi desarmandos, haciendo bulto. Son los primeros peones que se sacrifican en una partida en los primeros y más sangrientos combates. Es cierto que también han caído bastantes soldados de la segunda línea, que serían los trabajadores no inmigrantes menos cualificados; y unos pocos de la tercera línea, la clase media trabajadora.

Entre las dos primeras líneas (soldados rasos y soldados de grado bajo) y la tercera (soldados de grado intermedio y militares de carrera), hay sonadas diferencias y entre ellas una fundamental. Los inmigrantes no forman un colectivo; conforman una suerte de masa desorganizada, desestructurada y desintegrada en multitud de nacionalidades, culturas y lenguas. Al contrario, la tercera línea es un colectivo organizado en torno a una idea central de clase media y media-baja, consumidora, con un común denominador identitario y cultural, y con varias plataformas de representación política y de protección social y familiar.

Esta diferencia explica por qué la crisis no ha devenido en revuelta social. El paro se ha cebado en esa masa desorganizada y el Gobierno les “ha enseñado” la puerta de salida. Incluso en algunos países-origen (Ecuador, por ejemplo) los gobiernos empiezan a desarrollar políticas de regreso en forma de créditos blandos para que los "hijos pródigos" puedan tener oportunidades de negocio una vez llegados al lugar del que partieron en su día. Muchos de estos inmigrantes, a diferencia de los soldados de la tercera línea afectados por la crisis, no tienen ni siquiera una familia, o una comunidad, o un círculo social que les proteja o que les avale económicamente una vez que la protección laboral del Estado ha terminado, y esto en el caso solamente de los inmigrantes de gran o medio recorrido laboral cuyo trabajo ha reportado derechos de desempleo, subvención, prestación o ayuda social.

Entre tanto, cada país del primer mundo ha materializado sus grandes proyectos. En España, sin ir más lejos, se han construido los túneles de la M-30 en Madrid, la Expo de Zaragoza, cientos de kilómetros de carreteras y de vías de tren de alta velocidad, con un número considerable de trabajadores inmigrantes con sus derechos mermados, alojados en ese limbo laboral resultante de una subcontratación elevada a la tercera, cuarta o quinta potencia. España también ha mantenido sus casas y los culos de sus viejos limpios gracias, en muchos casos, a la economía sumergida resultante de un vínculo laboral sin contrato y sin derechos de las mujeres inmigrantes que han hecho el trabajo "sucio" a precios y condiciones también lamentables.

Cabe preguntarse lo qué pasará si la crisis nos da una segunda hostia, una vez que estemos desarmados de nuestro escudo, y golpee en esa tercera línea de soldados de grado medio y militares de carrera. La tercera línea es la línea de flotación social, la clase media, la que consume, la que hace circular el dinero, la que se ha cagado de miedo con la primera hostia y se ha puesto sus barbas a remojar después de ver esquilar las barbas griegas. La tercera línea es la que ha pagado cuatro mierdas a las mujeres trabajadoras ecuatorianas y bolivianas, y la que ha subcontratado a los trabajadores rumanos y nigerianos. 

Los soldados de grado medio (clase media-baja) y los militares de carrera (clase media-media) se han quedado sin escudo o, al menos, tienen un escudo debilitado. ¿Qué hacer? Por lo pronto sus "managers" (sobre todo representantes de los soldados de grado medio), y que son los sindicatos (llámense también soldados de grado superior) han reaccionado por si acaso, ahora que la reforma del mercado laboral parece afectar a esa tercera línea y en previsión de una segunda oleada de la crisis económica. ¿Y cómo han reaccionado los soldados de grado superior? Le han asegurado al Gobierno que habrá huelga general el día 29 de septiembre. 

Esto parece ya una broma pesada. Cuando UGT y CC.OO. anunciaron la "huelguita" fue como ver a uno de los bandos contendientes anunciándole a su enemigo que le iba a atacar dentro de tres meses, dándole así bastante oxígeno y tiempo para que se armara y reaccionara. Que qué tipo de guerra es esta: pues la de los post-sindicatos, que plantean una post-huelga contra un post-gobierno con post-manifestaciones en la que plantearán post-cualquier-cosa.

Y ante todo esto... ¿qué pensará el Mercado? El Mercado no piensa, pero sus manos ciegas se frotarán igual que si fueran las patitas de las moscas, frota que te frota, antes de conquistar su siguiente mierda. 



(NOTA: Se confirma que los militares de carrera verán el post-espectáculo y el mierda-banquete desde las diferentes máquinas expendedoras de imágenes, eficazmente inmovilizados contra sus sillas y sillones).