jueves, 29 de marzo de 2012

Palabras inútiles para un tiempo imbécil


El que sigue es un escrito de Jabo H. Pizarroso, que pronto será publicado en la editorial Mono Azul, en un libro recopilatorio de varios artículos que llevará por título "Palabras inútiles para un tiempo imbécil":


La derechona como decía mi querido Juan Antonio Porto, antiguo profesor de guión, tiene una consanguinidad con el poder tan asombrosa que deslegitima cualquier ejercicio del poder por parte de otras opciones. La derecha se está viendo hoy con la trama Gurtel, roba con impunidad y a sabiendas, con un desparpajo tal que saben en el fondo que nadie les va a meter mano nunca.

La derecha religiosa, o sea, la iglesia carca de este pais, la que nunca pidió perdón ni por lo que hizo en la guerra civil ni por persignar a los jóvenes argentinos cuando los tiraban desde los aviones en plena dictadura, la iglesia vaticana, que mira para otro lado cuando un hijo de perra mete mano a un chiquillo, la iglesia del concordato antidemocrático que impera este pais, hoy por hoy se cree con derecho a intervenir en política y a seguir enseñando valores y dogmas y educando a un pueblo que en el fondo desprecia.

Levantarse en este pais por la mañana con la conciencia de vivir en un estado limpio, sin judicaturas franquistoides y con una democracia sana, cuesta cada día más. Pero levantarse es lo que queda. Levantarse contra esta cuadrilla de malnacidos que han robado, han asesinado como les ha dado la gana y que si no se les para desde el Estado de Derecho, si es que existe, nos meterán en otra guerra. A la segunda, venceremos, que no queden dudas sobre eso.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Quién se esconde tras las caretas de Anonymous?

El colectivo Anonymous habló hace unas semanas tras el cierre de "Megaupload" - fue en la misma semana que el Senado de Estados Unidos debatía la PIPA [Acta de Protección de Propiedad Intelectual] y que la Cámara de Representantes hacía lo propio con la SOPA [Acta de Cese de la Piratería en Línea] - en este vídeo que circuló [libremente y sin censuras] a través de todas las redes sociales [tal y como ellos reclamaban en su anuncio] y que a día de hoy ya habrán visto millones de usuarios de Internet:


De primeras habría que destacar la sencillez formal del vídeo. Los de Anonymous ya nos tienen acostumbrados a estos artefactos donde lo importante es el discurso oral, y donde todo lo demás, esto es, la música [equiparable a cualquier ficción hollywoodiense del género acción, y que no es más que una señal anticipada del apocalipsis, herramienta sensacionalista donde las haya...] y, sobre todo, la imagen, asumen un papel meramente presencial o de relleno.

Vayamos, entonces, al discurso oral de esa voz despojada intencionadamente de su cualidad humana para sustentarse en los parámetros de una máquina que parece hablar de forma automática:


¿Quién es quién?

Ciudadanos de los Estados Unidos, somos Anonymous. Esta es una alerta de emergencia para todas las personas de los Estados Unidos.

El día que todos hemos estado esperando, desafortunadamente ha llegado: los Estados Unidos están censurando Internet y nuestra respuesta es que no nos vamos a quedar sentados cuando nuestros derechos nos son arrebatados por el gobierno en el que confiamos para que los preserve.

Esto no es un llamamiento a las armas; es un llamamiento al reconocimiento y a la acción.



Los de Anonymous empiezan su discurso fijando las posiciones mínimas de toda comunicación. Dejan perfilado al receptor, que son ellos mismos; al emisor, que [en el inicio del discurso] son los ciudadanos de los Estados Unidos [después veremos como el receptor muta, se ensancha, digamos...]; al objeto de ataque, el gobierno de los Estados Unidos; y a la causa del ataque: los derechos que ha arrebatado precisamente ese gobierno en el que han confiado para que los preserve. Es obvio que los de Anonymous [en este caso los anonymous yanquis] se sienten defraudados por su gobierno, al que votaron [en la teoría, democráticamente] para que preservara sus derechos. Después, ellos mismos van a aclarar a qué derechos se refieren y, tal y como vemos que sigue el discurso, con qué clase de traición sienten que su gobierno les ha apuñalado por la espalda... 



La traición de su gobierno 

El gobierno de Estados Unidos ha dominado una forma corrupta de hacernos sentir un falso sentimiento de libertad. Creemos que somos libres y que podemos hacer lo que queramos, pero en realidad estamos muy limitados y restringidos en cuanto a lo que podemos hacer en nuestra manera de pensar e incluso en la forma en que nos educamos. Hemos estado tan distraídos con este espejismo de libertad que nos hemos convertido en aquello de lo que tanto tratábamos de escapar.

Durante mucho tiempo hemos estado inactivos, mientras nuestras hermanas y hermanos fueron arrestados. Durante este tiempo, el gobierno ha estado intrigando, planeando maneras de incrementar la censura a través de bloqueos de servicios de Internet, bloqueos de DNS, censura de buscadores, censura de sitios web, y una variedad de métodos que se oponen directamente a los valores e ideas tanto de Anonymous como de los padres fundadores de este país, quienes creían en la libertad de expresión y de prensa.

Los Estados Unidos han sido utilizados a menudo como un ejemplo del ideal de un país libre. Cuando una nación que es reconocida por su libertad y por sus derechos comienza a abusar de su propia gente, es cuando tienes que contraatacar, porque otros enseguida los seguirán. 


Esta parte del discurso es, sin ambages, la más jugosa. Los de Anonymous empiezan a dejar asomar sus rostros detrás de sus características caretas. Tres son las ideas principales de los tres párrafos, las siguientes...:

1. Una libertad idealizada
Llama la atención el retrato idealizado de la libertad que los de Anonymous dibujan aquí, y que desemboca en un mensaje ultrasimplificado... Acusan a su gobierno de haberlos construido previamente como individuos libres que pueden hacer lo que quieran. Es una idea de la libertad individualista, libertad que sintonía, no se puede obviar este detalle, con el discurso ultraliberal del Tea Party [agrupación yanqui ultrafascista que a todas luces aboga por esa libertad absoluta del individuo por encima de cualquier intervencionismo del Estado] en particular, de los republicanos en general y de los neocons de todo el mundo, a nivel global. La cosa es que entonces no son libres porque su gobierno les engañó; porque, efectivamente, no pueden hacer lo que quieran. Y peor aún, su gobierno los distrajo y ahora la libertad no es más que un fantasma de sí misma... Intolerable, a juzgar por sus palabras...

2. Una censura customizada
Es esta simplificación de la promesa no cumplida el nexo de unión con el siguiente párrafo, puesto que a ese impedimento al disfrute de la libertad consistente en hacer lo que uno quiera, en beneficio propio y en cualquier momento, lo llaman censura. Para mí [que me descargo ilegalmente, escrito desde el discurso oficial, música, películas y otros archivos] censura es otra cosa, porque la obstaculización legalista del ejercicio de descargar lo vivo mucho más como una putada que como una violación de mi derecho a expresarme y de mostrar abiertamente mi opinión...

A vueltas con el término censura, no puedo estar más en desacuerdo con los de Anonymous. Y mucho más cuando ellos mismos se ubican en paralelo a los "padres fundadores" de los Estados Unidos, los que sí creían, según el discurso de Anonymous, en la libertad de expresión y de prensa. No vamos a profundizar aquí en los valores de esos padres fundadores de la gloriosa nación yanqui, el Ku-Klux-Klan, la libertad de unos pocos [hombres blancos] en detrimento de los derechos de unos muchos [hombres negros], etcétera...: basta con dejarlos apuntados... ¿Para qué hacer sangre con esto...?

3. El abuso de yanquis a yanquis
Las cosas así, a estas alturas del relato los de Anonymous ya casi están a cara descubierta. Detrás de la careta se ha ido asomando, queriendo o sin querer, un rostro que no deja de presentar manchas oscuras. Y el rostro se ensucia todavía más cuando la voz maquinal suelta esta bomba atómica que desnuda por completo el anonimato del que presume este colectivo-no-colectivo: "Cuando una nación que es reconocida por su libertad y por sus derechos comienza a abusar de su propia gente, es cuando tienes que contraatacar..."  

Esta frase encierra el tesoro discursivo del vídeo de Anonymous: solamente cuando nuestro gobierno abusa de nosotros, nosotros contraatacamos. No profundizaremos aquí ni en Guantánamo ni en toda la retahíla de abusos yanquis en el mundo entero desde que son potencia hegemónica mundial. Primero, porque solamente cuando su libertad [o mejor dicho, su idea de libertad idealizada] y sus derechos [que son los mismos que los que soñaron los padres fundadores del Imperio] son atacados, se hace necesario un contraataque. La acción así expuesta conforma el paradigma tardo-capitalista del egocentrismo que solamente se activa [que solamente reacciona y se moviliza] una vez que el principal valor del sujeto, esto es, su narcisismo, se ha visto agredido y herido, a partir de la usurpación del objeto [libertad y derechos] que cumple con todas las expectativas de su ser ultra-narcicista. 

Este paradigma ya lo vimos de alguna forma en la Plaza del Sol, donde miles de ciudadanos de clase media solamente reaccionaron ante la usurpación de los derechos que creían adquiridos; es decir, que la reacción llegó cuando el estilo de vida que les había regalado el sistema empezó a correr riesgo ahora, cuando el sistema, paradójicamente, los empezó a poner en duda. Los indignados también contraatacaron cuando su sistema comenzó a abusar de ellos mismos, una reacción que no se produjo, no se ha producido, ni se producirá, cuando el sistema abusó, ha abusado y abusará de los otros, los inmigrantes, los países del llamado tercer mundo, etcétera. 

¿La paja prescindible del discurso?

No pienses que esto no te concierne porque no seas un ciudadano estadounidense: no puedes esperar a que tu país decida hacer lo mismo. Debes detenerlo antes de que crezca, antes de que se vuelva aceptable. Debes destruir sus cimientos antes de que se vuelva demasiado poderoso.

¿Acaso el gobierno de los Estados Unidos no ha aprendido del pasado? ¿No ha visto las revoluciones del 2011? ¿No ha visto que nosotros nos oponemos a esto en donde sea que lo encontremos y que nos seguiremos oponiendo? Obviamente, el gobierno de Estados Unidos cree que ellos son la excepción.

Esto no es solamente un llamamiento de Anonymous a la acción colectiva. ¿Qué puede lograr un ataque DDS? ¿Qué es un ataque de "defacing" en un sitio web contra los poderes corruptos del gobierno? No. Esto es un llamamiento a la protesta tanto física como en Internet contra los poderes fácticos.


¿La paja prescindible del discurso? No del todo. Porque hay una novedad: los de Anonymous ya le están hablando a todo el mundo y han empezado a hablar, cuidado, de revolución. Después de saber cuál es la idea de libertad, la idea de derechos y  la idea de censura de Anonymous, yo les preguntaría: ¿qué querrán decir cuando hablan de revolución?


El acné detrás de la careta

Difunde este mensaje en todas las partes. No vamos a tolerar esto. Dile a tus padres, a tus vecinos, a tus compañeros de trabajo, a tus maestros, y a cualquier persona con quien entres en contacto. Un comunicado de prensa estará disponible en la descripción.


Sabíamos, por la información que los de Anonymous se han dejado escapar entrelíneas, que detrás de su careta se esconde un hombre blanco, heterosexual, de clase media-media alta y de cierto poder adquisitivo, características todas que ha dibujado un emisor que ha hablado de la libertad, de los derechos, de la censura y de la revolución solamente en los términos en los que esas características pueden soportar, pero nada sabíamos de la edad de ese sujeto yanqui, amante del ideario de los padres de la nación americana, una incógnita que se despeja parcialmente en este párrafo, donde perfilan al receptor. Y un alguien que tiene algo que pasarle este mensaje a sus padres o a sus maestros es un alguien joven, quizás muy joven. Cierto es que también se refieren a los compañeros de trabajo y a los vecinos, pero igualmente obvian otros muchas categorías como por ejemplo parejas, lo cual daría al receptor dibujado un estatus de madurez superior al que señala padres o profesores... Entonces, el receptor-tipo es joven, quizás adolescente...; algo que puede darnos una pista de que el emisor-tipo también lo sea, o que no ande muy lejos.


Somos Anonymous, somos legión
Esto afecta a la libertad de cualquiera que quiera navegar de forma anónima, hablar libremente sin temor a represalias o de protestar sin temor a ser arrestados. Ve a todos los canales IRC, a todas las redes sociales, a todas las comunidades en línea y háblales de la atrocidad que está a punto de ser cometida.

Si protestar no es suficiente, el gobierno de Estados Unidos verá que en verdad que somos legión y que nos uniremos como una sola fuerza que se opone a este intento de censurar Internet una vez más y que en el proceso disuadiremos a cualquier otro gobierno de continuar o de intentarlo.

Somos Anonymous. Somos legión. No perdonamos la censura. No olvidamos la negación de nuestros derechos como seres humanos. 

Esta es la legión de los hombres no tan anónimos que no olvidan la negación de sus derechos como seres humanos...

viernes, 3 de febrero de 2012

Selección 39 / Puedo escuchar las canciones más tristes esta noche


"Adversary", Christina Vantzou (2011)


"#304", Hauschka & Hildur Guðnadóttir (2011)


"Dare-gale", Jacaszek (2012)

 

"Cruel Miracles",  Ben Frost & Daníel Bjarnason (2011)



"This is four", Matt Elliott (2012)



jueves, 1 de diciembre de 2011

Portishead: 7 songs from Third (2007)

El guión de nuestro amo y señor

¿Qué puedo esperar así, desnudo y atado a esas cuatro estacas clavadas en el suelo? Apenas la descarga furiosa de múltiples latigazos contra mi cuerpo. 

Tengo más miedo que nunca porque nunca he visto tan enfadado al verdugo que yo mismo elegí para morir. Al tiempo, sé que está sobreactuando, porque la exageración le pone la polla tiesa a nuestro amo y señor.

No conozco a nuestro amo y señor. Tú tampoco. No lo he visto nunca. Tú tampoco. Pero sé que mi cuerpo le pertenece. Y todo el placer y todo el dolor que experimento a través de él.

Mi sangre también es suya. Y mis heridas, que nuestro señor no dará tiempo a que cicatricen porque ordenará mi ejecución antes, son sus marcas también.

Ya solamente espero a que nuestro amo y señor me dé muerte desde la atalaya desde la que siempre me ha observado. Pero antes quiero sentir el dolor de la tortura. Exageraré los gestos, porque sé que la sobreactuación excita a nuestro amo y señor.



Mi verdugo baila. Baila con los verdugos que te torturarán a ti antes de matarte. Los tres enlentecen caprichosamente el tempo de la ejecución; son los entreactos que tanto gustan a nuestro amo y señor.

Yo conozco el guión que tiene en la cabeza nuestro amo y señor. Tú también. Sabemos que todo va a ir bien. La interpretación calculada de nuestros papeles, en cada momento...: la acción de mi muerte, tu complicidad en los hechos, las posiciones de los personajes ayudantes, esos actores como tú y como yo... En definitiva, la escena coral tal y como la soñó nuestro amo y señor.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Ametralladora II

¿Os habíais olvidado ya de la Ametralladora? Pues aquí está la segunda parte. La acabo de descubrir y todavía no tengo palabras... Solamente adelanto que el recurso audiovisual que se emplea cuando se rompe la canción es una minucia formal sí, pero de una carga significativa abrumadora, y cuya invitación a la ruptura narrativa está a la altura de la misma canción que se pone en escena. ¡Qué joya...!


martes, 8 de noviembre de 2011

La primavera árabe y el otoño europeo

Berlusconi ya está subiendo al patíbulo. En la misma guillotina, hace una semana, rodó la cabeza de Papandreu. En marzo se ejecutó a Sócrates. Es el resultado de lo que nadie ha llamado otoño europeo.

Sin embargo, cuando Ben Alí primero, Hosni Mubarak acto seguido y hace unas semanas, Muamar Gadafi [ejecutado sin apenas simbolismo] hicieron sus paseíllos particulares por el corredor de la muerte, enseguida le buscamos una marca, la primavera árabe. 

A los árabes, por lógica natural, les espera el verano. Quizás no sea un verano con la climatología que han deseado en su primavera, con su sol, su cielo azul, sus noches agradables, etcétera, pero es un verano al fin y al cabo, un verano en el que todavía guardan la esperanza que sembraron en las calles primaverales. Les vendrán tormentas, sí, pero esperarán con alegría las claridades venideras.

A los europeos, sin embargo, se nos viene encima el crudo invierno, que además de la penosa predicción meteorológica que nos han augurado tenemos que añadir la derrota que hemos ido acumulando en nuestros hogares otoñales. Muchos de nosotros sin trabajo, sin dinero, sin verbos y sin esperanza. El crudo invierno.

Eso decía, que cuando en su momento nos contamos a nosotros mismos las que no tardamos en llamar revoluciones árabes, identificamos de primeras una oración gramatical de simple recorrido, de sujeto, verbo y predicado: "los pueblos árabes derrocan a sus líderes". Pero la gramática, aplicada a lo nuestro, nos escuece, y solamente a lágrima viva podemos farfullar una construcción del tipo "los mercados están derrocando a nuestros gobiernos".

Repetimos, aunque nos duela, la primavera árabe: sujeto, el pueblo; verbo, derroca; predicado, a sus líderes. Repetimos, aunque nos mate, el otoño europeo, el nuestro: sujeto, los mercados; verbo, derrocan; predicado; a nuestros gobiernos. La primavera árabe y el otoño europeo.

Los sujetos pueblo y mercado son, a priori, diferentes. Pero una cosa..., nuestros medios de comunicación masivos, los que nos atiborraron hasta la nausea con el atributo revolucionario aplicado a los pueblos árabes que se rebelaron contra sus tiranos, omiten el término aplicado a nuestro mercados. Cabría preguntarse si la acción de los mercados tiene o no características revolucionarias. Quizás preferimos denominarlas reaccionarias, pero el matiz en lo gramatical no traspasa la superficie. La revolución transforma lo social, y eso es, más o menos, lo que está ocurriendo, una transformación social quizás sin precedentes. Paradójicamente, a algunos nos gusta hinchar el sujeto mercado hasta decir la tiranía de los mercados. Entonces, ¿los árabes vuelven de la tiranía y nosotros vamos a ella?

Y más. Los que gustan de decir que no estamos en crisis sino que nosotros somos la crisis  suelen acompañar sus argumentos con que nosotros somos el mercado, porque cada uno de nosotros hemos invertido, hemos especulado, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, hemos practicado fraude fiscal, etcétera. Desde esa lógica apologética del capitalismo, si nosotros somos el mercado, nosotros estamos derrocando a nuestros gobiernos. La diferencia, entonces, entre la primavera árabe y el otoño europeo, estaría, a bote pronto, en ser o no ser consciente, o en responsabilizarnos o no de nuestros propios actos y de nuestras propias construcciones, entre ellas, el mercado.

De cualquier forma y de ser así, nuestro mecanismo revolucionario sería perverso. Nos indignamos con nuestros gobiernos, soñamos un cambio, imaginamos un mundo en el que no estamos sometidos al poder económico y financiero, y es, precisamente, ese poder, el que aniquila el poder que emana del propio pueblo. Nuestros sueños se cumplen, pero no somos dueños del cambio. La desgracia es descomunal, se mire por donde se mire.

Despojados de la revolución, acción que habríamos delegado a los mercados, la lógica ha devenido en endiabladamente abstracta. La Unión Europea intermedia entre el poder económico-financiero [un poder al que siempre, desde su fundación, ha obedecido], y los gobiernos. Europa es la voz de su amo y exige a los gobiernos las políticas que deben salvar el sistema financiero surgido del euro. Y gobierno que no cumple, al patíbulo. Relato de la desolación.

Estados, bancos, entidades financieras, especuladores, agencias de calificación, y un sinfín de sustantivos, que todos juntos se amontonan sin distinción de forma y fondo bajo el genérico mercado. Son sustantivos que también se escenifican como sujetos omitidos de los titulares de nuestros periódicos, también servidores fieles de su amo. No dicen "el mercado está aniquilando a las democracias". No lo dicen. Tampoco nos lo decimos nosotros a nosotros mismos, porque no nos atrevemos a escucharlo.

¿Ya no nos acordamos de los gobiernos de transición que se se formaron en la primavera árabe? Gobierno de transición, la misma suma de palabras, es el nombre con el que asignamos a los gobiernos que han sucedido a los gabinetes de Papandreu en Grecia y, pronto, al que sucederá al de Berlusconi en Italia. Gobiernos de transición, a la espera de nuevas elecciones democráticas. Tiene cojones pero eso dicen, democráticas. Aunque la democracia, todos lo sabemos, después de haber sido violada por el mercado, será un algo parecido a la democracia pero sin llegar a serlo.

Otra forma de decirlo sería que el amo está eligiendo a dedo a los gobernantes de los países que deben respetar sus reglas para mantener el juego abierto. Esos gobernantes [de transición] son tecnócratas, gestores, economistas... Esto es, que el amo no quiere políticos, no quiere que se realice el ejercicio de la política; el amo no quiere, sobre todo, ideologías. ¿Os suena? El fascismo que viene. ¿Es lo que queríamos...? Podríamos decir que en cualquier caso no es la revolución que habíamos soñado, aunque en nuestros sueños tampoco hubiera políticos. Historia de la vergüenza, cada vez más nuestra.

El referéndum que planteó Papandreu funcionó como funciona lo que en ficción se llama falso final. El falso final le da una pista clave al espectador de lo que será el final verdadero, siempre de valor opuesto al falso. Con el referéndum, el gobernante que había elegido el pueblo quería devolverle la palabra al mismo pueblo, en un ejercicio democrático que aumentó el miedo de los mercados. Estos, a través de su sierva delegada, Europa y sus instituciones, invirtieron la ecuación: los mercados terminaron decapitando al gobernante con el cinturón del euro, por haber confiado la palabra en un pueblo que el amo estaba convencido que no sabría responder correctamente en el referéndum. Esto es lo que aquí y ahora obedece a la lógica revolucionaria de los mercados, nos guste o no. 

En nuestro caso, la democracia violada permanentemente por el mercado seguirá existiendo, pero en forma de ficción. Y los pocos políticos que vayan quedando tendrán bien aprendida la moraleja extraída de las ejecuciones de Sócrates, Papandreu y Berlusconi.  Solamente sobrevivirá el político que sea capaz de travestirse de economista, gestor y tecnócrata. Porque es eso lo que le pone tontorrón al amo, y el que le calma el miedo que le viene aquejando.

Y así termina la película, nos guste o no. La primavera árabe espera su verano con gobiernos militares, mientras que el otoño europeo espera su invierno con gobiernos de transición. Y militares y tecnócratas no soportan el juego de las 7 diferencias.

La crisis y el miedo [el de nuestro amo y el nuestro propio] nos están dejando sin trabajo, sin dinero y sin palabras. Mejor dicho, sin verbos, porque palabras hay muchas, escritas unas encima de otras, pisándose, enturbiándose. Ruido exponencial que nos tiene a todos entumecidos en la parálisis. Entonces, parálisis de la palabra y del verbo. El verbo es acción, transformación y cambio, y la crisis nos está dejando sin eso, construyendo un mundo lleno de sujetos incapaces y omitidos. Pero hablaba de la primavera árabe y del otoño europeo, todavía con verbos en el texto. Son acciones que me cuesta describir, porque el ruido sustantivo empieza a ser abrumador. 

Después de todo, ¿sabremos reconquistar los verbos para transformar esta historia?