Stephen Hawking en serio
Ahora Stephen Hawking afirma que la humanidad deberá abandonar el planeta Tierra para no extinguirse como especie. Sus reflexiones se han podido leer en la totalidad de medios de comunicación. En la noticia que publicó ayer el diario "Público", el titular decía que "Stephen Hawking afirma que la raza humana deberá abandonar el planeta o se extinguirá", además de la información que da el titular, se podían leer estas otras "perlas" del físico Hawking:
- Entre aproximadamente mil años más o menos, le costará a la humanidad hacer inhabitable el planeta y los mil millones de años que le tomará al sol convertirlo en un árido desierto, está siempre la posibilidad de que una supernova cercana, un asteroide o un agujero negro nos liquiden a todos.
- Según Dermont, responsable de la página web, Hawking dijo a Big Think: "Será ya bastante difícil evitar el desastre en el planeta tierra en los próximos cien años, para no mencionar lo que pueda ocurrir en los próximos mil años, o un millón de años".
- El físico ya había advertido de que los humanos deben ser muy cautelosos acerca de los contactos con otras formas de vida que pueda haber en el espacio exterior ya que "no podemos estar seguros de que los extraterrestres serán amistosos".
La noticia en "Público" (y casi seguro en la totalidad de medios que dieron cobertura a la noticia) está alojada en la sección "Ciencia". Yo me pregunto... ¿ciencia? ¿Desde cuándo la ciencia como predicción es ciencia? ¿Desde cuándo la videncia es ciencia? ¿Es el calendario maya, que predice el fin del mundo en 2012, ciencia? En fin...
Que menos que exijirle a quienes construyen la ciencia su principal carta de credibilidad, que no es otra que la de un trabajo contrastado y avalado por lo que los mismos científicos llaman evidencia científica, pero claro..., que estamos hablando de Stephen Hawking, maestro físico-gurú de la ciencia, considerado una eminencia en su profesión, y muy valorado, sobre todo, en ámbitos mediáticos, óptima valoración que desconozco si se produce en ámbitos académicos o en los de su profesión.
Desde aquí se cree que Stephen Hawking es un especulador, y el adjetivo "especulador" aquí, no tiene carga peyorativa. Quien escribe tiene muy poca idea de las teorías de Hawking, lo justo para posarse en los titulares que se desprenden de algunas de ellas (sobre todo, que los agujeros negros pueden emitir radiación, y que el inicio del universo está regido por las leyes de la Ciencia), y ante ellas no hay más que añadir, porque son afirmaciones, con mayores o menores pretensiones de objetividad (científica o no, no importa), pero subjetivas (suyas) al fin y al cabo.
Otra cosa es cuando Stephen Hawking se pone el traje de vidente y suelta auténticos "story-lines" de cualquier película hollywoodiense de género catastrofista válidos solamente para meter miedo al personal y unirse a esa soterrada forma de propaganda política cuyo axioma es "el miedo es el mensaje".
Además, cuando la ciencia se convierte en videncia, y antepone lo predictivo a lo demostrable, la ficción que de por sí es el discurso científico se eleva al cuadrado. Ya no hablamos de ciencia entonces, sino de ciencia-ficción.
Por lo visto, los agujeros negros existen, y el de Stephen Hawking (y perdón por la metáfora) ha sido que hasta ahora no ha recibido el Premio Nobel, entre otras cosas por la indemostrabilidad de buena parte de sus teorías. Sí, en cambio, ha sido galardonado con el Premio Príncipes de Asturias de la... ¿Concordia?, sí, de la Concordia, en 1989.
Es evidente que Stephen Hawking sí tiene el respaldo del público, pero la crítica nunca le ha sido favorable. Son las desgracias propias de todo guionista de ciencia-ficción de género catastrofista.
Stephen Hawking y Stephen
Stephen en broma
Ahora Stephen afirma que la humanidad deberá abandonar el planeta Tierra para no extinguirse como especie. ¡Viva la ciencia-ficción y la madre que la parió!
Me pregunto cómo puede ser una mudanza desde un planeta a otro; porque si las mudanzas de una casa a otra ya son un engorro (y estamos hablando de dos casas sitas en la misma ciudad) no me cabe en la cabeza la que se puede liar en una mudanza de 7.000 millones de terrícolas que somos ahora, en caso de que tuviéramos que salir hoy mismo por patas de aquí.
Me pregunto cómo puede ser una mudanza desde un planeta a otro; porque si las mudanzas de una casa a otra ya son un engorro (y estamos hablando de dos casas sitas en la misma ciudad) no me cabe en la cabeza la que se puede liar en una mudanza de 7.000 millones de terrícolas que somos ahora, en caso de que tuviéramos que salir hoy mismo por patas de aquí.
Porque... ¿qué te llevas a otro planeta? ¿cuánta ropa te llevas a otra planeta? ¿Has pensado, Stephen, alma cándida, cuántas maletas te llevas a otro planeta? Estamos más que preparados para responder a la pregunta qué te llevarías a una isla desierta, pero no a la de qué te llevarías a otro planeta. ¿A que en eso no has pensado en eso, Stephen?
¿Y en los animales has pensado, Stephen? ¿Qué animales sí y cuales no? ¿Tendrían preferencia los animales en vías de extinción? Habría que releer la parte de la Biblia que relata cómo Noé fue capaz de movilizar semejante cantidad de ganado. No estamos preparados para eso, Stephen. Has tirado la piedra y has escondido el brazo; sí, lo sé, es un decir. Por lo pronto habría que nombrar a un pastor interestelar, que se encargara del asunto. ¿Y quién es experto ahora en movilizar grandes cantidades de ganado? A mí se me ocurre los directivos de Intereconomía, cuya audiencia es rumiante-fascista, pero hay un problema, que considerarían a Zapatero, a los militantes y votantes del PSOE, y a casi todos los vascos y catalanes como una subespecie animal susceptible de ser abandona en tierra. ¿Alguien voluntario que se encargue de la sección animal?
También ha dicho el bueno de Stephen que debemos tener cuidado con el planeta que elijamos porque quizás sus habitantes autóctonos sean poco amistosos. ¡Hmmm! ¡Qué mal rollito, Stephen! ¿Te imaginas ir de planeta en planeta como el que va de casa en casa pidiendo cobijo a más de 7.000 millones de personas, con sus respectivas maletas, y eso sin contar con la sección animal que viene unos tres años luz por detrás? ¿Te imaginas qué marrón si nos piden nuestras credenciales?: habitantes que han destrozado su planeta, que están en continuo conflicto unos con otros, buscan otro planeta que destrozar y en el que darse de hostias sin parar. El problema, amigo Stephen, no son ellos, somos nosotros. ¿A que tampoco has pensado en eso?
Lo tendríamos muy jodido. Seguro que ni siquiera cumpliríamos los requisitos para optar a un planeta de VPO. Y eso que los israelís ultranacionalistas seguro que se quedan en la Tierra. Oye... ¡y eso que tendríamos ganado! Porque ya sabemos la fama de vecinos problemáticos que tienen los israelís ultranacionalistas, que les das una habitación y en cincuenta años te ocupan el bloque entero. Y eso se sabe aquí en la Tierra y en cualquier lugar del universo. ¿Eso no se puede demostrar, Stephen, la existencia de carteles al estilo de "Perros no" en las entradas de otros planetas donde puede leerse "Israelís ultranacionalistas, no."?
¿Y cómo creeis vosotros que los israelís ultranacionalistas vivirían sus últimos años en su Tierra Prometida? Me temo que no muy bien. Antes de que el Sol se apagase, o de que un meteorito destrozase la Tierra, o de que el nivel del mar abnegase toda tierra firme, los israelís ultranacionalistas morirían con el síndrome del conductor que va a aparcar su coche en un parking vacío. Tendrían toda la Tierra para expansionarse pero no sabrían que tierra ocupar, igual que un conductor se obnubila cuando tiene todos los sitios para él. Y si te obnubilas con 100 metros cuadrados de sitio libre, no puedo imaginarme el nivel de tontuna que te puede entrar con 149.400.000 de kilómetros cuadrados de tierra sin ocupar.
Todo apunta a que no hay salvación, Stephen. Nos has puesto la miel en los labios con la cosa de emigrar a otro planeta pero está visto que va a ser imposible. Me pregunto quién moriría antes, si ellos, los israelís ultra-nacionalistas, dando vueltas por la tierra en bucles infinitos decidiendo qué tierra ocupar mientras llega el cataclismo, o nosotros, la diáspora humana y animal terretre, engullidos finalmente por un agujero negro.
En fin Stephen, ¡vaya panorama! Pero que nos quiten lo bailado, ¿o no? Todos: ¡¡¡Viva la ciencia-ficción y la madre que la parió!!!