El pasado 7 de abril, Slavoj Zizek estuvo en Bilbao. Y no pude ir.
Todavía tengo la herida abierta, sobre todo después de comprobar como amigos míos que sí estuvieron todavía siguen babeando.
Hablo de la baba infantil que se te escapa justo antes de quedarte felizmente dormido, después de que un buen cuenta-cuentos te haya embelesado con su verbigracia.
Porque con el discurso de Zizek uno se acuesta niño y se despierta adolescente. No importa la edad que uno tenga: uno recupera la fuerza del adolescente y su sueño alcanza la naturaleza del que no sabe nada, pero cuya fuerza reside, paradójicamente, en despertarse al día siguiente con la voluntad de saber [como sinónimo de voluntad de poder], con urgencia, la forma de transformarse a sí mismo y, ya de paso, meterle un buen meneo al mundo.
Anoche, para curarme el dolor de haberme perdido a Zizek después de haberlo tenido a poco más de 50 kilómetros, decidí lamerme la herida con un atracón virtual: la conferencia titulada "Why only atheists can truly believe?". Y rocé con gusto la sobredosis.
No es lo mismo, claro que no, pero constato que, al acostarme de madrugada, sentí mejilla abajo precipitarse la baba infantil de quien se queda dormido con un bonito cuento y, al levantarme, el ímpetu adolescente de quien se despierta con un hambre voraz.
Imprescindibles, programa de La 2 de TVE, acaba de emitir un documental sobre Jorge Oteiza, titulado "Oteiza 1908-2008 y sigo", de Alberto Gorritiberea y Mikel Mendizabal, en el que varios personajes retratan los varios "oteizas" que cupieron dentro de Jorge Oteiza, a lo largo de su vida.
Me fascina Jorge Oteiza. Quizás mucho más el personaje que el artista, o, dicho de otra forma, el Oteiza intelectual que nace del suicidio del Oteiza escultor. Y me fascina, sobre todo, por sus "meadas fuera de tiesto" [porque no hay arte dentro de los tiestos ni artista que orine dentro de ellos] como ésta que traslado a continuación, una información del 13 de diciembre de 1989, publicada en "El País":
El escultor Jorge Oteiza afirmó ayer que sólo autorizará la difusión de los tres programas realizados por la periodista Paloma Chamorro para la serie La realidad inventada sobre su persona si Televisión Española (TVE) amplía el montaje con la inclusión de tres insertos y acepta aclarar al comienzo del primer espacio que "no ha conocido los reportajes antes de la emisión". Oteiza reconoció, sin embargo, que durante la pasada semana revisó el material suministrado por TVE y alteró el montaje de los programas realizados por Chamorro sobre unas entrevistas grabadas hace dos años en casa del escultor en Alzuza (Navarra).
Oteiza exige insertar varias frases en los dos primeros programas, con el objetivo de precisar sus declaraciones, y suprimir varias secuencias. Televisión Española anunció el lunes la suspensión de los programas preparados sobre Oteiza "por el respeto que merece la figura de uno de nuestros más preclaros creadores contemporáneos, al no existir una aprobación explícita por parte del artista para su difusión pública".El productor de La realidad inventada, Eduardo Araujo, comunicó hace dos semanas a Oteiza que no existía ningún problema para incluir los insertos, pero señaló que era imposible afirmar que el escultor no ha conocido los reportajes antes de la emisión.
"Quisiera llamarte la atención sobre la imposibilidad de subrayar públicamente algo que no se ajusta a la realidad, indícó el productor en una carta enviada al artista. Araujo propuso suprimir la frase pedida por Oteiza y sustituirla por un mensaje que indique sus objeciones sobre el contenido de los documentales.
"Estoy a la espera de recibir una contestación de Televisión; si no sale mi aclaración, no sale nada", dijo Oteiza. "Antes de grabar las entrevistas, Paloma Chamorro se comprometió a que yo pudiera revisar y corregir los programas antes de emitirlos". El escultor guipuzcoano mostró su discrepancia con la estructura de los reportajes y con las imágenes de sus esculturas elegidas, y precisó que "es una irresponsabilidad que después de dos años de realizar la entrevista se utilice para iniciar una serie".
Jorge Oteiza se refería a este programa:
Concluyo con una cita de Jorge Oteiza [una pequeña intelecto-meada fuera de tiesto; llámese también "oteizada"] que nunca cuando me acuerdo de él puedo dejar de decir: "No malogres tu carrera de perdedor con un éxito de mierda".
Salvador Sostres ha vuelto gruñir: ha justificado el asesinato de una mujer por su ingratitud con el macho dominante que terminó matándola. La opinión pública pide su cabeza, en esta época en el que se pide la cabeza de los cerdos a la mínima. Sostienen que, además de todas los gruñidos que han terminado por construir al puerco-personaje mediático que hoy es Salvador Sostres, esta vez ha ido demasiado lejos, porque, dicen, ha incurrido en un delito de apología de la violencia de género.
No entiendo porque se le pide a Pedro J., el cerdo más lustroso de la piara, que despida a Salvador Sostres. Porque considero que los cerdos no están capacitados para ofender a los que no hablan su propia lengua, el gruñido, y no digamos ya para elaborar un complejo sistema comunicativo que, basado en simples gruñidos, logren tejer una estructura gramatical compleja susceptible de parecerse cualquier tipo de apología.
Sí entiendo, no obstante, la carta que los trabajadores de "El Mundo" han remitido al cerdo lustroso para que se expulse al cerdo hasta las cejas rebozado de mierda, tan gustoso de retozarse en sus propias heces una y otra vez, y entre gruñidos cada vez más onanistas, porque la presencia de un cerdo así en su piara seguramente les haga ser conscientes de la verdadera naturaleza de la pocilga en la que se desenvuelven a diario.
A nadie le gusta ser consciente de su miseria: por eso, los trabajadores de "El Mundo" no es que quieran hacerle el vacío al cerdo más cerdo de todos sus cerdos, sino que solamente quieren salvar su propia dignidad. Me solidarizo con ellos, porque si el cerdo más lustroso de su pocilga no expulsara al cerdo más guarro, el resto de cerdos se replantearía su función dentro de la pocilga, un trabajo siempre demasiado ingrato [y sucio] cuando se ejecuta sobre uno mismo.
Y no entiendo, tampoco, cómo los cerdos de una de las pocilgas contiguas han logrado emitir una suerte de gruñidos con los que han construido una compleja estructura gramatical susceptible de parecerse a una apología de la defensa de la libertad de expresión. No, eso tampoco lo entiendo... Ni cómo los cerdos de la otra de las pocilgas contiguas han logrado emitir una suerte de gruñidos con los que han construido una compleja estructura gramatical susceptible de parecerse a una apología de la lapidación.
Ninguna de las grandes empresas energéticas de Alemania tiene intereses en Libia, y por eso no participa directamente en la guerra puesta en marcha contra Gadafi. El gobierno alemán ha justificado, frente a su opinión pública, que no creía que la zona de exclusión aérea y los ataques sirvieran para expulsar al tirano del poder o para proteger a los civiles libios. El gobierno alemán miente: no está "guerreando" en Libia porque no tiene intereses comerciales de primer orden en suelo libio.
España, sin embargo, sí tiene intereses económicos en Libia. Repsol sobre todo, pero también otras varias empresas vinculadas al petróleo y al gas, se sirven de Libia para obtener cada año jugosos beneficios. Por eso el gobierno español miente: porque no se participa en la guerra de Libia por salvaguardar la vida e integridad física de los libios, sino para salvaguardar el beneficio económico de nuestras empresas estratégicas del sector energético.
Hoy no escribo nada que nadie no sepa. Que los demás gobiernos de los demás países occidentales digan lo que quieran sobre lo que está ocurriendo en Libia: todos mienten.