viernes, 8 de octubre de 2010

La pelota vasca: la piel contra la piedra (Julio Medem, 2003)

Hasta el estreno de su película documental, “La pelota vasca: la piel contra la piedra” (2003), Julio Medem solamente había escrito y dirigido cine de ficción:  “Vacas” (1992), “La ardilla roja” (1993), “Tierra” (1996), “Los amantes del circulo polar” (1998) y “Lucía y el sexo” (2001); además de algún cortometraje previo, también de ficción. Fue precisamente gracias a los beneficios obtenidos de su última ficción hasta ese momento, “Lucía y el sexo”, que Julio Medem pudo auto-producirse el documental, a través de su productora Alicia Produce, con la participación en el proyecto de EiTB y Canal Plus.

Un poco de historia. “La pelota vasca” constituyó un éxito más que notable en cuanto a cifras de recaudación. Tres años antes José Luis Guerín, con su película "En construcción" (2000), había abierto una grieta documental en los circuitos comerciales, siempre ávidos de ficción, y Julio Medem, con su documental, la ensanchaba superando con creces los números de la película de Guerín. Las causas del éxito pueden ser varias, entre ellas el hecho de que Julio Medem ya se había creado un público gracias a sus films de ficción anteriores, pero sobre todo, la principal fue la feroz y desmesurada propaganda en contra que la extrema derecha española desarrolló desde antes del estreno de "La pelota vasca" hasta el día de la ceremonia de los Goya en 2004 [donde estaba nominada a la mejor película documental].

La película pretende hacer un ejercicio "objetivo" sobre el conflicto político vasco y de cómo la cosa salpica a otros ámbitos como el social, el cultural o el lingüístico. Se ha entrecomillado objetivo porque la tesis de trabajo de "La pelota vasca" parte del reconocimiento mismo de que ese conflicto político existe, algo en lo que no estaban de acuerdo, precisamente, los que se negaron a participar en el proyecto [los representantes de partidos, asociaciones y víctimas vinculados a la derecha ideológica y partidista española]. Y se ha puesto objetivo también, aunque sea entrecomillado, porque el resultado sí dibuja un mosaico global donde se representa, sobre todo, la complejidad del conflicto que protagoniza la película a través de las declaraciones de sus protagonistas. 

"La pelota vasca" está compuesta en su mayor parte de los testimonios de personas ubicadas en todo el arco ideológico [excepto los que se han comentado más arriba], sobre todo en el ámbito de Euskal Herria, pero también llegadas desde el conjunto de España y del extranjero. Esos testimonios quedan secuenciados unos detrás de otros en un montaje cuyo jugo es la esencia metafórica que arranca desde el mismo subtítulo del largometraje [La piel contra la piedra]. De esta manera, está servido un duelo dialéctico entre las diferentes maneras de vivir y pensar el conflicto político vasco. Además de las intervenciones de los distintos personajes, Julio Medem inserta otros documentos audiovisuales que ayudan a entender el tema de su propuesta.

Independientemente de su valor artístico, que puede cuestionarse, la valía de "La pelota vasca" radica en su dimensión social, como herramienta de discusión y de reflexión acerca de la naturaleza del conflicto vasco, que puede proporcionar algunas claves de, primero, reconocimiento del otro, y segundo,  acercamiento entre las posturas confrontadas. Por eso se da a ver hoy en el Blog Abisal, siete años después de su estreno, porque aquí y ahora, es tiempo de discusión y reflexión, después de los últimos movimientos políticos producidos, negados [porque siete años no son nada] por los mismos que en su momento sabotearon el documental de Julio Medem.

He aquí "La pelota vasca: la piel contra la piedra" (2003):

6 comentarios:

Blue dijo...

Pues vi todas las películas de Julio Medem menos esta. La veré.

Gracias por ponerla.

Saludos.

Folie à deux dijo...

Magnífico post.

Lo que más me preocupa en relación con el conflicto vasco es la existencia de una opinión dominante (cada día más frecuente encontrarlas en todos los ámbitos) que tiene el efecto de eliminar cualquier intento de pensamiento crítico.

¿Se puede tener una opinión diferente en relación al conflicto vasco? ¿Es posible opinar libremente sobre ese asunto sin sentirse observado, coaacionado e incluso pisoteado?

Creo que Medem hizo una obra valiente. Que valga para que podamos "pensar" sin sentir el rodillo dominante, es fundamental. Y cada día más escaso.

silvia dijo...

Al igual que Blue, tampoco he tenido oportunidad de verla, asi que aprovecharé el laaaargo puente para hacerlo :)

Sensei Katorga dijo...

Tenía ganas de ver este documental de Medem, por otro lado, creo que controvertido. Gracias por colgarlo y poder verlo.

Kez dijo...

[Estoy de vuelta, amigos y amigas. Gracias por estar ahí en mi ausencia...]

@Blue, @Silvia y @Sensei... ya me diréis cuando la veáis. A ver si compartís lo que escribe @Folie à deux: pensar sin sentir el rodillo dominante; yo sí.

Blue dijo...

Kez, te lo pongo aquí para no interferir en la última entrada.


1987, JOY DIVISION

Arrastrábamos por bodegas y cocheras
un temblor de porro y de
mal vino, un destino sin razón.

Y nos creíamos urbanos,
suburbanos, como si el dolor tuviese
tiempo para perderse con geografías
o nos pudiesen valer esos corazones
de plástico, pegados a las t-shirts ceñidas.

"Here are the young men",
ahora que se volvió inútil
contarle de nuevo a nadie
aquella sonrisa ahorcada
que durará hasta el fin del mundo.


Manuel de Freitas.


También hay uno de Portishead...ejem...ejem.
(después te lo pongo en la otra entrada, pero primero quiero leerla con calma ;-)


Saludos

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