sábado, 25 de junio de 2011

Los talibanes de la historia

Los talibanes de la historia suelen escribir la palabra historia con mayúsculas. La distinción mayúscula señalaría, sobre todo, una unicidad [existe una historia y es esta, y no puede ser otra] cuyo significado político sucumbe en la imposición de su [única] lectura. Y la imposición de la historia [con mayúsculas] suele travestirse muchas veces con el arma [siempre cargada] de la objetividad. 

Las cosas así, los talibanes de la historia suelen atribuirle al historiador la marca de un cuerpo sin ideología, capacitado como nadie para expulsar relatos sin sujeto, limpios de polvo [ideológico] y paja [mediática]. Para los talibanes de la historia, los historiadores tienen el deber de ser máquinas expendedoras de objetividad.

¿Y los lectores [talibanes] de la historia con mayúsculas? Ellos solamente se embriagan cayendo en la ilusión de que aquello que les están contando sobre el pasado fue realmente así, con esos pelos [impuestos] y con esas señales [objetivas]. Así son los mapas de los talibanes...

Los talibanes de la historia con mayúsculas aborrecen las historias con minúsculas. Primero porque incluyen la interpretación subjetiva del historiador [que no es más que un pobre sujeto ideológico]; segundo, porque ese ejercicio interpretativo dinamita la unicidad sagrada talibán [cada historiador cuenta una historia diferente sobre un mismo hecho]; y tercero, porque todas las historias con minúsculas que se escriben sobre hechos del pasado suelen exhibir, orgullosas, el hedor del presente [no hay hecho pasado que pueda digerirse sin los ácidos estomacales que habitan en el presente].

Estas tres respuestas desembocan en una sola, y que es la mayor de la blasfemias que puedas proferirle a un talibán: el relativismo.

Esta entrada intenta responder a la polémica surgida en los medios de comunicación españoles después de la publicación de la biografía de Franco [y de otras entradas igualmente polémicas] del Diccionario Biográfico Español. Cuando surgió [la polémica], hace unas semanas, me pregunté quién podría [en esta historia] lucir con mayor lustre el adjetivo "talibán". ¿Quién argumentaba la unicidad de la historia? ¿Quién hablaba de imponer la objetividad? ¿Quien acusaba al biógrafo [en este caso, un tal señor facha de nombre Luis Suárez] de estar "infectado" de ideología? ¿Quién hizo los mayores esfuerzos por remachar una "hache" mayúscula al principio de la palabra "historia"? La respuesta es obvia: fueron los medios de comunicación auto-denominados de izquierdas, que ladraron después de haber leído un relato que no concordaba con el suyo propio.

¿Hace falta señalar que a la inversa también ocurre [quizás más, pero ese es otro tema]: cuando los medios de comunicación de la derecha ideológica ladran [e intentan morder] después de leer los relatos históricos que no concuerdan con los suyos propios? Por si acaso, se señala.

En estos casos de absurda batalla entre talibanes de un signo y de otro, en los que unos tratan de imponer a los otros las unicidades de sus historias con mayúsculas, bastaría con que entre el título y el cuerpo de la historia se insertase la marca ideológica del historiador. De esta manera, todas las historias serían subjetivamente válidas. ¡Para qué más ambición...! Más allá de esto solamente hay ruido, ruido mediático. 

¿O hay algo más?



BONUS TRACK
 

7 comentarios:

weiD dijo...

La historia [de siempre] ideológica y mediática cuyo objetivo no es más que el control del pasado. Pero, por supuesto, todo bien camuflado en forma de verdad única y limpia de ideología: objetividad... Y sigue el baile de máscaras.

Kez dijo...

weiD, hay casos en los que ambos bloques talibanes de la historia consensuan una única historia. Por ejemplo, la exterminación, el expolio y la barbarie de España en ese acontecimiento que nuestros libros de historia llaman "el descubrimiento del nuevo mundo"... ¿En qué supuestos los talibanes de "signo contrario" consensuan una historia común? ¿Cuánto tiempo tiene que pasar...? No sé, me intriga...

weiD dijo...

Consensuan una historia común cuando le sirve para justificar y crear la parte ideológica que comparten. Conceptos como civilización, democracia, progreso... son prueba de ello.

En el "descubrimiento", el europeo aparece como elemento "civilizador" que ayuda a los nativos a salir de su "barbarie" y a abrazar el "progreso" del viejo mundo (sus estructuras institucionales, sociales, económicas o religiosas).

En cuanto al tiempo que tiene que pasar, hay casos temporalmente próximos de acuerdos entre bloques. Dependerá de que esa narración sirva como justificante de uno de los pilares del modo de vida de los lugares a los que pertenecen máquinas creadores de historia (de ambos grupos talibanes).

Un saludo, compañero.

Dani dijo...

A raíz de la polémica, leí un comentario (en defensa del trabajo que la academia hizo con su diccionario) que decía así: "No hay una historia, sino muchas historiadores". La frase es bastante inteligente, y no cae en talibalismos; no obstante, cabe hacer una importante objección: ¿se puede casar la subjetividad del historiador con la pretensión objetiva de un diccionario como es el editado por la academia? :P

Blue dijo...

Y si pienso que la historia de mañana son las noticias de ayer y están escritas por los periodistas que están, me dan ganas de escapar.
Vuelvo a quedarme con Napoleón, que decía que la música era el mejor de los ruidos.
Musutxuak, Kez.

India dijo...

¿Existe realmente la objetividad? ¿Será una palabra abstracta como... utopía, por ejemplo? de hecho... ¿existirá una objetividad universal o serán objetividades varias e infinitas como pensadores la busquen? ... ;)
Atxutxones

Kez dijo...

Dani, la respuesta a la última pregunta es no: por lo de la pretensión objetiva, digo, jajaja, que nace viciada de falsedad... Un saludo,

Blue, ojalá mañana haya multitud de historias con minúsculas... bastará con saber que todas son el resultado de una manipulación individual, que solamente busca una interpretación, también individual, de quien la reciba... (me he liado, creo, jajaja) Musutxuak,

India, ni existe "realmente" ni existe la objetividad. Es una palabra burguesa, jajaja, como utopía, que tampoco es real. Sobre la objetividad universal, en fin, me da pereza manfestarme a estas horas. A ver mañana... Atxutxones,

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