martes, 25 de octubre de 2011

Nunca sabremos dónde estuvimos vivos [continuación y final]

[Esta entrada es la continuación de otra anterior: Nunca sabremos dónde estuvimos vivos]

La variable espacio siempre me ha parecido más perturbadora que la variable tiempo. Al fin y al cabo, el tiempo es una abstracción que la Ciencia ha logrado someter al dictado de los relojes. Mediante ese ejercicio de simplificación, una cosa tan imposible e inexorable como es el tiempo, se ha logrado traducir a un sistema que asumimos como "verdad". Y es verdad por muy sintética y desnaturalizada que presentemos esa forma [racionalista] bajo la cual asumimos el tiempo como un vector lineal infinito, sin principio y sin final... Pero el espacio, en teoría, es una cosa visible, posible y tangible. Cada uno de nosotros somos un pedazo de espacio arrancado y entregado al vacío, también un pedazo de espacio vacío por dentro sí, pero un espacio donde la vida, aparentemente, ocupa, se ve y se puede señalar. Con el lugar donde tiene lugar esa vida ocurre lo mismo...

Al ser el espacio una cosa digamos, "existente" de por sí, cuando se traduce a otro sistema [que no tiene por menos que ser otro espacio] cuesta muchísimo más asumirlo como "verdad", porque, es obvio, el engaño acompaña a esa representación.

No sé si esto es una paradoja o no, pero lo cierto es que el sistema que representa el tiempo, esa cosa que no se ve, deviene en "verdad", mientras que toda representación del espacio, visible por sí mismo, deviene en "mentira". No obstante, ambas variables, espacio y tiempo, tienen en común que solamente pueden ser racionalizadas a través de sus representaciones.

Una forma asequible y obvia de entender la representación del espacio como "mentira" son los mapas. Es de suponer que cuando el hombre estaba insertado en la naturaleza [lo que llamamos Paleolítico y etapas prehistóricas anteriores] no necesitaba representación alguna del espacio. El hombre entonces vivía en ese espacio irrepresentable donde tenía lugar la vida natural; se movía a partir de la necesidad de la comida que obtenía de las piezas animales cazadas; no había necesidad de abstracción alguna. El único objeto que era capaz de representar tenía que ver con esa acción vital y extrema que era la caza: animales. Solamente a partir de lo que llamamos Neolítico, el hombre empieza a representarse a sí mismo y a su entorno. Y aquí es donde el hombre empieza a perder su condición natural para ganarse un universo abstracto, racional e ideológico, que empezará a representar hasta nuestros días.

Desde que empezamos a representar el espacio en forma de mapas, un mapa ha superado al mapa anterior. A través de lo que llamamos conocimiento científico, el lugar donde hemos estado vivos y que hemos representado en imágenes, ha ido transformándose hasta el mapa que hoy atribuimos como "verdad", la Tierra esférica achatada por los polos, con sus movimientos característicos, insertada en un Sistema Solar que a su vez se mueve por nuestra galaxia, la Vía Láctea. Las cosas así, cada adelanto técnico que ha derivado en la transformación del mapa anterior, ha ubicado a las generaciones inmediatamente anteriores en un error de cálculo o de representación. La pregunta es, entonces, ¿por qué a nosotros no nos van a superar los mapas del futuro? ¿Por qué nosotros sí íbamos a saber el lugar en el que estamos vivos?

Los mapas-fotografía sustituyeron no hace mucho a los mapas-ilustración. Esto nos hizo creer que estábamos en lo cierto; ahora obtenemos una representación del espacio a través de cámaras fotográficas y telescopios, lo cual nos refuerza en la idea de pensar que es "verdad" todo aquello que nuestros aparatos fotografían. Desde que surgió la cámara fotográfica, la "verdad" la ha acompañado como un axioma incuestionable [frase de Godard: "La fotografía es verdad; el cine es verdad 24 veces por segundo"]. Y los hombres y mujeres de ciencia, porque no tienen otra opción, se fían a pies juntillas de sus aparatos de medida. Pero también es cierto que no hay ficción sin la mediación de un aparato al que hemos delegado nuestra mirada...

En este punto es donde entra la tercera de las variables, sin la cual el espacio y el tiempo no significarían nada: la luz, el elemento a través del cual todos nuestros aparatos registradores de imágenes logran representar eso que llamamos realidad. A finales del mes pasado un experimento midió partículas subatómicas que parecían viajar a mayor velocidad que la luz. De ser cierto este experimento, las leyes de la naturaleza, apuntaladas en el siglo anterior por científicos como Einstein, y asumidas hasta hoy como "verdad", quedarían dinamitadas. Después de esto, todo lo que venga después, incluidas las representaciones del espacio en el que vivimos, será nuevo, será la nueva "verdad", hasta que llegue otra y la convierta en otro "error" de cálculo... Es esta lógica la que indica que nunca, nadie, sabrá donde estuvo vivo.

Fue precisamente cuando leí la noticia de las partículas que parecen pulverizar la velocidad de la luz cuando rebrotó el recuerdo de mi abuelo cuando me decía que la Tierra era plana. Él no estaba capacitado para imaginarse una Tierra redonda, de la misma forma que nosotros no estamos capacitados para imaginarnos el nuevo mapa que resultaría de un sistema en el que ya es posible una velocidad superior a la de la luz.

Y nosotros, que llamamos "ignorantes" a aquellos que creían que la Tierra era plana... ¿estamos preparados para cambiar de mapa? ¿De qué manera justificaremos la "mentira" en la que también nosotros hemos estado viviendo? ¿Cómo digeriremos la ignorancia propia, nosotros que creíamos que la Historia se terminaba aquí, en nuestra "verdad"?

5 comentarios:

Licantropunk dijo...

Esto el que lo explicaba muy bien era Heisenberg. Y Marty McFly, claro.
De cualquier modo, me quedo con la frase de Godard, sin duda alguna: el cine es el documento definitivo, necesario, que explica la historia a partir del punto de su invención. Y todo el mundo dando fe, registrando el paso del tiempo, con su móvil con cámara: no sabremos nuestra posición exacta, pero información...
Saludos.

Kez dijo...

Licantropunk, Heisenberg sé quién es, pero no Marty McFly, lo digo por si acaso crees que lo he plagiado, jajaja. Muy buena la frase del cine como explicador de la historia a partir del punto de su invención... Un saludo,

Blue dijo...

Digeriremos eso y más, igual que digerimos todo. Dicen siempre que tenemos poca memoria, así que si existe algo más veloz que la luz lo creeremos puesto que tampoco lo podremos comprobar. Creer es lo más cómodo.
La abstracción es un lujo.
Musutxuak, Kez.

Kez dijo...

Blue, muy segura te veo de la capacidad humana de tragárselo todo. Si es cuestión de creer, ¿seguimos en la fe, entonces? No respondas, es una pregunta-trampa...
Bicos abstractos, por virtuales...

Anónimo dijo...

[Intervention at the National Museum Centro de Arte Reina Sofia (MNCARS), Madrid, Spain. Saturday, December 3, 2011]

http://www.youtube.com/watch?v=X2WrhhAREUg

http://www.youtube.com/watch?v=PePWLlE1RP0

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