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martes, 7 de septiembre de 2010

El vídeo de ETA la extraterrestra

ETA lo ha vuelto a hacer. Y políticos, tertulianos, la vecina del primero, todos, se vuelven locos preguntándose cosas y conceptos sobre la naturaleza de la declaración. ¿Tregua es lo mismo que alto el fuego? Sea lo que sea...¿es indefinido? No parece haber condiciones, pero... ¿quizás entre líneas haya algún mensaje cifrado? ¿Y si lo ponemos al revés? El euskera reproducido al revés puede ofrecernos pistas sobre qué hostias significa eso de proceso democrático... En fin... un sinfín de incógnitas y frases hechas acaparan los medios de comunicación, y las escaleras de los patios, y los taxis y los ascensores de toda España, todo porque ETA ha vuelto a hacerlo.

Y basta con analizar lo justo el vídeo para darse uno cuenta de que ETA ha hecho el mismo vídeo de siempre, con lo cual una cosa está clara: ETA, en su discurso audiovisual no se ha movido ni un milímetro y nos ha vuelto a castigar con un vídeo infame. Esta señal da poco pie a la esperanza: ETA continua clavada en 1895: en un plano-secuencia fijo frontal.

En cuanto al material técnico usado para la grabación les sobra con una cámara (estaría por determinar si la han anclado a un trípode o sencillamente la han apoyado en una mesa), con dos focos (que, por cierto, proyectan unas sombras horribles en la pared del fondo) y con un micrófono de corbata (en este caso, micrófono de palestino).

Y sobre la post-producción... ¿qué decir sobre la edición del vídeo y esa  raquítica música que enmarca la declaración? Cierto es que el fundido a negro resulta menos violento que un corte seco a negro. ¿Será esto una concesión, una señal de ablandamiento? Y qué créditos más sosos... No me explico tanta austeridad porque dinero no les falta. Tienen a buena parte de las medianas y grandes empresas vascas como financiadoras de sus proyectos, incluido esta pieza audiovisual, a través de los cómodos plazos mensuales que reciben en concepto de impuesto revolucionario. ¿Tanto cuesta dedicarle unos minutos a una buena edición que incluya, por ejemplo, el nombre de los tres actores? ¿O, por eso de mantener el anonimato (aunque Rubalcaba ya sepa quienes son estos y los tres que figurarán en la décima tregua) incluirlos a modo de guiño humorístico del tipo "Actor de la izquierda: E.; actriz de el medio: T.; actor de la derecha: A."?

Pues nada de eso, ni humor ni creatividad; una pena. Y la cosa es que teniendo pasta para hacer un corto de mediano presupuesto y aceptable calidad técnica, por no hacer no hacen ni el balance de blancos antes de grabar...


Entonces... si por dinero no es... ¿qué hostias pasa? Me cuesta pensar que detrás de esa puesta en escena haya una idea previa según la cual uno de los etarras diga: "¿Qué, gente, hacemos otro plano-secuencia-fijo-frontal a lo Lumière en la salida de los obreros de la fábrica?". Esta hipótesis ubicaría a los etarras en la retro-vanguardia minimalista cuyo axioma es "menos es más", con lo cual queda descartada de primeras. ¿No será más bien una prueba de anquilosamiento artístico (que en este caso también vale decir anquilosamiento ideológico)?

De todos los vídeos de las treguas de ETA (copias unos de otros desde el punto de vista audiovisual) siempre lo que me ha parecido más interesante, mucho más que el contenido verbal, es el "making of" que uno se imagina que hay detrás de cada escenificación. En ese ejercicio de imaginación me pregunto, por ejemplo, si ETA tiene un Departamento Audiovisual, es decir, alguien que hiciera las veces de brazo audiovisual del brazo armado. ¿Y habrá un cámara que diga acción? ¿Usarán una claqueta donde ponga, por ejemplo "Tregua 9, Toma Indefinida"? Mi teoría sostiene el peor de los escenarios artísticos, que consiste en creer que no hay un cámara y que son los tres mismos que salen en la imagen los que se lo han guisado y se lo han comido todo, como buenos currantes polivalentes que son, que igual le dan al "rec" que aprietan un gatillo.

Me los imagino poniéndose el despertador y levantándose temprano, llamándose entre ellos y repartiéndose las tareas. Tú coges la "ikurriña" y yo cojo la bandera de Navarra. Por cierto, ¿conoces a alguien que todavía guarde en su casa nuestro poster de "Bietan Jarrai" (trad: continuar en las dos [luchas, la militar y la política])? No, pero en el tercer monte, segundo camino a la izquierda, primer zulo..., tenemos la remesa que sobró de la última impresión... También es posible que tuvieran algún imprevisto de última hora: ¡Joder, que no hay chinchetas para el "Bietan Jarrai"! Y como no hay tiempo para bajar a comprar chinchetas en la tienda de abajo (la BBC y sus exigentes plazos de entrega) terminan solucionando el problema a lo McGiver troceando el chicle de nicotona de uno de ellos, que ha dejado de fumar hace poco, en cuatro cachos, uno para cada esquina del "Bietan Jarrai"...

Y cómo no adivinar la desesperación de actor figurante (nunca hasta las treguas de ETA la categoría "actor figurante" estuvo tan valorada) de los dos encapuchados de la izquierda y de la derecha ante los errores de lectura de su compañera la del centro. ¿Cuántas veces repitió la toma la etarra? ¿Cuántas veces discutieron el de la derecha y el de la izquierda por escaquearse de la labor de levantarse y hacer de claqueta? Por cierto, quizás sí que hayan tenido la destreza de comprar en el mercado negro un telepronter (telepronter, para los no puestos en terminología técnica televisiva, es ese aparato que se coloca junto a la cámara para que el periodista lea sin que se note que lee [def.1]; aparato de cuya existencia empezó a darse cuenta la audiencia cuando Iñaki Gabilondo empezó a dar las noticias en "Cuatro" [def.2]). Porque si además de todas las chapuzas técnicas y de dirección, me dices que la que habla ha tenido que aprenderse de memoria el texto que verbaliza, yo me quito le sombrero... En este caso, esta etarra, con esa memoria portentosa, tendría muchas oportunidades de reinserción preparándose, por ejemplo, alguna oposición para funcionaria del Estado. 

Los los otros dos, los figurantes, sin embargo, tendrían un peor encaje en el mercado laboral. Lo que sabemos de ellos por el vídeo es que se han tenido que aprender un guión de una complejidad similar al de las películas porno e incluso más fácil, con dos posturas, una, estar quietos y dos, levantar el puño izquierdo. Así que, a bote pronto, podemos presuponerles el itinerario cinematográfico porno en un mercado donde este sector es uno de los más jodidos (y perdón por la antimetáfora) del panorama vasco. Pero en fin, la conjunción metafórica de pistolas y penes siempre ha funcionado en el cine porno como fantasía masculina...; sería cosa de abrir las piernas del mercado por ahí, a ver si así puede haber reinserción. Otra opción que tienen es ganarse la vida por las fiestas patronales haciendo de mimos que levantan el brazo izquierdo cuando los niños les echan monedas... Y como última alternativa, pueden mandar el "Currículum" a "Vaya Semanita". ¡Quién mejor que ellos para interpretarse a sí mismos!

viernes, 15 de enero de 2010

El "making of" del vídeo de Rodrigo Rosenberg

Si me agarro a mi condición de individuo eficazmente mediatizado tendría que decir que apenas conozco nada de Guatemala. Antes de consultar el mapa político de Centroamérica la había ubicado más hacia el sur, donde está más o menos Nicaragua. Tampoco conocía ni quien presidía el país ni su signo político. Las cosas de los países pequeños y "pobres"... Guatemala es un país muy poco mediático, como uno más de los "terueles" del mundo "rico".

Pero en mayo saltó la sorpresa: Guatemala salió en todos los medios de comunicación internacionales cuando un hombre se grabó en vídeo acusando de su asesinato al presidente del país. El vídeo ruló por las listas de vídeos más vistos en todas las plataformas de internet: todo un éxito para la reputación audiovisual de un pequeño país centroamericano.

No se va a entrar demasiado en detalles. La cosa es que el propio personaje que protagoniza el vídeo hace una brillante sinopsis en el arranque de su exposición: "Rodrigo Rosenberg, abogado, acusa al presidente de Guatemala, Álvaro Colom, de asesinar a dos clientes suyos, un padre y una hija. El abogado también acusa a Colom y a otros tres altos cargos de la administración guatemalteca de su propio y próximo asesinato".

Ocho meses después (ahora) otra información da un vuelco a la historia; según la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), "Rodrigo Rosenberg planificó su asesinato". A estas alturas del relato, cuando uno ya sabe que Colom es un presidente de ideología izquierdista y que el abogado era de ideología católico-liberal-conservador, surge una segunda sinopsis: "Rodrigo Rosenberg, abogado conservador, decide suicidarse, pero escenifica un asesinato para desestabilizar al gobierno izquierdista de su país, Guatemala. El abogado le encarga a sus primos, los hermanos Váldez Paiz, la ejecución de un hombre. Los hermanos delegan el acto en uno de sus guardaespaldas, de nombre Nelson Wilfredo, que es quien contrata a los sicarios para que maten a Rodrigo Rosenberg. Rosenberg, tres días antes de su auto-ejecución, delante de una cámara, acusa a Álvaro Colom, presidente de Guatemala, de su asesinato".

Impactante, mediático, espectacular y... cinematográfico. Y aquí no importa quién dice la verdad. Los derechistas guatemaltecos están indignados porque claro, un presidente que es capaz de asesinar a un abogado, ¡qué no es capaz de hacer para cambiar la opinión de la Comisión investigadora!; y los izquierdistas, indignados antes de cómo un abogado acusaba de asesinatos múltiples a su presidente, se ven reforzados ahora que se pone en relieve la teoría de la conspiración de un hombre desesperado. La historia presentada por la Comisión parece tan de guión cinematográfico que me parece increíble que se la hayan inventado: porque la mentira sería demasiado evidente. En caso de haber sido así, se puede fantasear con el "Making Of" del vídeo:

Una cámara y la imagen que está grabando se mueven hasta que la cámara se detiene: la imagen ahora encuadra a una ventana desenfocada, a unos cuatro metros de la cámara. Se oye el ruido del anclaje de la cámara a un trípode, mientras unas manos aparecen y desaparecen de cuadro. Se están haciendo unas pruebas de encuadre, zoom abierto, zoom cerrado. De repente, un hombre con traje azul oscuro, corbata azul claro y camisa blanca, de unos 45 años, entra en el encuadre con dos grandes telas de color azul y una banqueta. Coge las telas, se sube a la banqueta y estira las telas de tal manera que la ventana queda oculta detrás. El hombre desaparece de cuadro, dejando la banqueta en el último sitio donde la usó. De repente irrumpe un ruido de un mueble que se arrastra: es una mesa que el hombre deja en posición centrada con respecto a la cámara. El hombre se va otra vez y vuelve con un micrófono de color rojo y unos papeles; y los coloca en mitad de la mesa. El hombre se acerca a la cámara y conecta el micrófono. Sale del encuadre. Trae una silla que pone en posición y se sienta. El hombre aparece en la imagen sentado frontalmente. Mira a cámara y baja la vista a la mesa. Hace pruebas de voz: tose, "sí, sí, probando, probando", y tose otra vez. Estira el cuerpo entero hacia arriba,incluídos los brazos, al borde de un bostezo. También gira la cabeza para trabajar el cuello. Echa un vistazo rápido a las hojas. Coge posición. Asiente con la cabeza, haciendo ver que mira a alguien situado a la izquierda de la cámara y empieza.

(Aviso a guionistas: así empieza un relato impactante)