martes, 16 de febrero de 2010

Dejad que los niños se acerquen a Rouco Varela

Los monstruos de la Infección-matriz están que echan humo por el culo y a veces, semen por el pene, a juzgar por las últimas noticias que protagonizan.

La primera llega desde Alemania, la cuna del monstruo padre Ratzinger: se están investigando a casi 100 mostruitos que se sospecha pudieron haber dejado su aliento y su líquido inseminador en los cuerpos de sus alumnos menores de edad.

Este amor germano-pedagógico-anal de los padres católicos por sus retoños coincide con un viaje que el monstruo padre Ratzinger está haciendo por Irlanda. El objetivo del monstruo padre es reunirse con los obispo-virus irlandeses para intentar lavar la imagen de monstruo-guarrillos que se están labrando con el sudor de su frente y los jadeos de sus cuerpos.

El monstruo padre y dos mostruitos con la moralidad fuera de campo

Entre tanto, nuestros monstruos con dos cabezas (léase esto literal y no alegóricamente), encabezados por nuestro monstruito al cuadrado Rouco Varela, han explicado que la Infección-matriz sigue promoviendo una Cuaresma tradicional, es decir, con todo tipo de privaciones corporales, a través de la santa y sagrada abstinencia sexual.

Qué mala suerte la de los 25000 niños abusados sexualmente por los 400 catolic-monster en Irlanda por no haber coincidido con sus consejeros sexo-espirituales en tiempo de Cuaresma: 62.5 niños y niñas por cada curita y/o monjita denunciado/a se hubieran librado de sentir la pesada carga de dos mil años de moralidad a sus espaldas. Qué mala suerte también la de los niños alemanes, y la de los niños estadounidenses, donde también ha habido sex-games y actos de fe.

El monstruo padre Ratzinger ha dicho, a propósito de su viaje a Irlanda, que se van a investigar a fondo todos los casos y sus ramificaciones pedófilas producidas dentro de la Infección-matriz.  Está la cosa como para que la investigación dure tres o cuatro siglos. Mientras esperamos, no estaría mal que todos los monstruitos se acogieran, así, en bloque, a una castración química por aquello de aplacar los instintos. De esta manera su moralidad residiría de nuevo en sus lenguas y dejaría de molestarle en los cojones.

Nuestro Catholic-Monster a lo suyo: ha afirmado que la crisis económica 
tiene raices de naturaleza espiritual. 

Para terminar, un aviso a los padres de niños y niñas españoles. Este año la Cuaresma dura desde el 17 de febrero hasta el 28 de marzo. Quedan dos días para entrar en la zona de seguridad. Durante este tiempo nuestros hijos podrán acercarse a cualquier monstruito sin ningún temor. También a nuestro Catholic-Monster Rouco Varela, que seguirá diciendo gilipolleces, y seguirá aullando, incluso, pero al menos tendrá el arma descargada. ¿O no?

Nunca se sabe. Los caminos del señor son inescrutables.

2 comentarios:

Jimmy Dix dijo...

“…no estaría mal que todos los monstruitos se acogieran, así, en bloque, a una castración química por aquello de aplacar los instintos”.


De química nada, que les corten las pelotas y el rabo —a cuchillo, sin anestesia— y que se los hagan luego tragar. Total, es lo mejor que ellos saben hacer.

Un saludo.

zabala azkez dijo...

Jeje Jimmy Dix. Tu llevas una velocidad más que yo en este tema. ¡Qué mala virgen tienes! Jajaja.

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