viernes, 26 de febrero de 2010

Fumar está muy pero que muy feo

Al tiempo que el blog Palabra de Pez Abisal va cogiendo forma, también va sumando su número de lectores. El pez abisal está abierto a todo tipo de sugerencias y peticiones. Uno de los fieles lectores del blog, por ejemplo, me ha pedido que escriba una entrada sobre la cosa del fumar y sobre las estrictas leyes que se nos vienen encima a los fumadores. Ahí va...

Vamos a partir de una premisa de ficción que consiste en separar lo social de lo político, de lo cultural y de lo económico. Si se parte desde aquí, la tendencia a radicalizar las leyes restrictivas con respecto al consumo de tabaco tiene que ver, sobre todo y estrictamente, con lo social, por delante de las otras variables citadas y otras de menor entidad.

 
Modelo Papá Estado francés: tabaco consumido, sexualidad oral consumada.

Porque una sociedad blanda y light como la nuestra, donde muchos de los productos que se consumen tienen lugar en cualidad degradada (coca-cola sin cafeina, sin azúcar, jamón sin sal, cerveza sin alcohol, etcétera) fumar está muy feo. Al principio también se degradó el producto tabaco a categoría light, pero no fue suficiente. Digamos que el acto de fumar es un acto de ideología dura, anticuada, que ensucia y deja olor, características que no conviven bien con la progresiva metrosexualización estético-social que sufrimos. Los fumadores afeamos, ensuciamos y apestamos no solamente nuestros propios pulmones, también emborronamos el mundo: y de aquí parten las restricciones que después cogen forma en lo político.

Los discursos políticos que justifican las cada vez mayores restricciones sobre el consumo de tabaco suelen atenerse a dos caminos, el sanitario y el económico. Según su discurso, Papá Estado se preocupa de la salud de sus ciudadanos y tiene que establecer políticas activas que tiendan a un menor consumo. Papá Estado, sin embargo, no prohíbe la venta del producto, quizás porque aquí entra el factor económico: los impuestos derivados del tabaco son jugosos. Papá Estado, por otro lado, también se justifica argumentando que los gastos sanitarios derivados de enfermedades provocadas por el consumo de tabaco son muy elevados.

 
Modelo Papá Estado chino: los riesgos de perder la belleza roja.

Dentro del factor político resulta interesante remarcar los atajos de ficción que Papa Estado obliga a rotular a las marcas en las cajetillas de tabaco. "Fumar mata", "Fumar provoca cáncer mortal de pulmón", "Fumar provoca enfermedades cardiovasculares", "Fumar provoca impotencia" (para target masculino), "Fumar provoca un envejecimiento más rápido de la piel" (para target femenino) y un largo etcétera de microrrelatos terroríficos. Se habla incluso de poner fotografías de gingivitis, de radiografías con pulmones cancerígenos, de traqueotomías, y de otro largo etcétera donde Papá Estado dé rienda suelta a su pedagogía del terror. En otros lugares ya ocurre.

Estas prácticas terrorífico-sensacionalistas de Papá Estado no me parecerían criticables si se ejercieran de la misma forma contra otras prácticas también peligrosas. Se me ocurren ahora dos: un cartel en el coche donde ponga "Conducir mata" y otro en el altar donde ponga "El matrimonio mata". Palabras, claro, acompañadas con sus respectivas imágenes: cuerpos desmembrados entre los hierros y una mujer desangrada en la escalera de su casa.

 
Modelo Papá Estado yanqui: lo blanco es la vida; lo negro, la muerte.

Pero con respecto a la relación directa que Papá Estado establece en sus ficciones entre el consumo de tabaco y el cáncer de pulmón hay más cosas que no nos cuentan. Es evidente que fumar daña el pulmón, las vías respiratorias y el sistema cardiovascular, y que fumar no tiene por menos que predisponer al fumador a muchos más riesgos de padecer un cáncer de pulmón que los no fumadores, pero hay más causas que se invisibilizan que contribuyen a la incidencia de los cánceres de pulmón. Una de ellas es el nivel de desarrollo industrial en el que vivimos en los contextos urbanos.

Hace unos años se produjo una noticia (mil perdones, no la he encontrado en la red para poder enlazarla) que hablaba de dos estudios que se habían producido más o menos en el mismo tiempo, en lugares distintos y llevados a cabo, por supuesto, por profesionales distintos. Uno de ellos era un estudio sobre la contaminación atmosférica en Italia, donde se adjuntaba un mapa por colores de las zonas más industrializadas. El otro era un estudio sobre la incidencia del cáncer de pulmón en Italia, donde se adjuntaba un mapa por colores de los diferentes números de casos proporcionales. No recuerdo bien quién a quién, pero uno de ellos vio el trabajo del otro, superpuso los mapas uno encima de otro y ¡eureka!, los mapas eran casi idénticos. La noticia no era ni un estudio ni otro, sino la conjunción casual de ambos, y ocupó unas diez líneas en una columna de la derecha de la sección de Salud.

Las escasas diez líneas de cobertura mediática hablan de la carga política y de la invisibilización interesada de otras causas (que no dejan tan solo al tabaco en eso de buscar culpables) que derivan en los temibles efectos del consumo de tabaco. Quizás sería muy costoso para nuestro Papá Estado la elaboración de miles de carteles que debería ubicar en las zonas más industrializadas del país donde pusiera "Entrar aquí mata" o "Entrar aquí provoca cáncer mortal de pulmón". ¿Os imaginais el panorama?

 
Modelo Papá Estado brasileño: el gatillazo en el país de los tangas.

Dicho esto, estoy de acuerdo con que se produzcan normas donde se respete a los no fumadores para que no tengan que respirar el humo del tabaco en lugares cerrados.

Espero haber satisfecho la petición del lector que justifica este post.

7 comentarios:

Gidoi dijo...

Muy interesante, gracias por trabajar el tema propuesto. Radiaciones de antenas, humos de tubos de escape... hay mucha mierda en nuestro ambiente. Deberíamos tener una foto chunga por cada una. A mí me gustaría ver la foto de "los peligros del ordenador para las articulaciones". ¡Qué dedos vamos a tener dentro de 20 años!

Un fumador con mas adjetivos dijo...

Interesante reflexión, ala que añadiría lo siguiente:

Dicho esto, estoy de acuerdo con que se produzcan normas donde se respete a los no fumadores para que no tengan que respirar el humo del tabaco en lugares cerrados...y donde también se respeten el derecho a disfrutar de un cigarro sin juicio alguno....también estoy de acuerdo con que se produzcan normas donde se respete y se permita hacer visibles nuestras emociones y mas normas para que en un 30% de las horas del día estemos obligados a sonreir, y mas normas para que hagamos deporte, y alguna norma sobre la " buena" alimentacion....e incluso alguna norma que nos oblige a follar algo mas, y mas normas, mas normas, mas normas.....

zabala azkez dijo...

Cuidado fumador con más adjetivos. Si abrimos la puerta de las fantasías normativas podemos asfixiarnos. Jajaja. Yo me refería a situaciones en las que haya peligros de incompatibilidad. Por ejemplo, yo estaría a favor de crear una norma según la cual se obligara a tener los móviles en silencio o en vibrador en lugares cerrados. ¿Por qué? Porque a mí me parece insufrible, por ejemplo en un autobús, tener que soportar las odiosas sintonías que la gente tiene en sus móviles cuando les llaman.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo, José! Yo sólo queria dejar en el aire la pregunta de donde estan los limites a la hora de lesgilar y en los temas a legislar...mi intención era, precisamente, la de cerrar la puerta de las fantasias normativas - entendiendo la normativa contra los fumadores como una fantasia de algunos-.

Si las " odiosas" sintonias de los moviles te parecen insufribles, por ejemplo en un autobus...¿ los mandaremos a Guantanamo? ¿ es esta una situación en la que se dan peligros de incompatibilidad?...Vosotros - los que decidís lo que hay que legislar- decidireìs.

Blue dijo...

Ya lo dijiste todo: "Estas prácticas terrorífico-sensacionalistas de Papá Estado no me parecerían criticables si se ejercieran de la misma forma contra otras prácticas también peligrosas".
Si la primera causa de muerte son las enfermedades cardiovasculares, y estas están en su mayoría producidas por la obesidad, ¿No deberían estar estas advertencias en los pasteles y otras cochinadas que comemos con tanta ansia?

Fumemos.

Musutxuak, Kez.

Kez dijo...

Amén Blue. Fumemos.

India dijo...

Normalmente me va más lo salado para desayunar, pero hoy me voy a comer una pedazo de caña de chocolate negro que no me cabe a menos que se trocee antes de ingerir... y después, pues ya veremos, lo mismo necesito ayuda tóxica para calmar el stress cerebral de que toda mi sangre viaje al estómago... Si queréis os mando foto de mi panza llena, ponemos un parental advisory y listo...
Atxutxones

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