martes, 13 de julio de 2010

La cosa de desaparecer del mapa por cuenta propia

En el primer párrafo del prólogo del libro Joy Division / Ian Curtis / Canciones (1991), Santi Carrilllo (director de la revista Rock De Lux) se hacía esta paja mental (intelectual) intentando explicar el suicidio:

La respuesta a la pregunta puede ser doble: a) se ha de andar sobrado de valor; b) se ha de carecer totalmente de él. Y si el valor como motor de la existencia, como reclamo y predisposición de voluntad activa para ejercer nuestras funciones vitales, da o quita razones - el simple hecho de actuar o no hacerlo nos las proporciona -, la valentía puede darnos o quitarnos hasta incluso la vida, entendiendo ésta como la razón suprema de la existencia, en obvia contraposición con la vaguedad de la nada como negación de esa propia existencia, y como pasaje indescifrable en el que se alza la muerte como una nebulosa a la que un único gesto, sólo uno - accidental o forzado, pero siempre indefectiblemente terminal -, nos hace acreedores, dicen que eternamente.

Hace unos días, "Redes" dedicaba su capítulo al tema del suicidio, mejor dicho, a cómo se podría prevenir el suicidio. Desde el enfoque puramente científico (intelectual igualmente), las palabras dichas por Punset y por los dos expertos invitados (uno, psicólogo y la otra, psiquiatra) volvieron a quedar como las palabras de unos personajes que están encantados de escucharse a sí mismos (se llega a decir que el 40% de los suicidios se debe a causas genético-biológicas, a través de la información de los genes del sistema del neurotransmisor serotonina), y poco más.

En ambos discursos, el final no tiene por menos que estar protagonizado por profesionales que terminan con sus gestos desencajados, y con sus cuerpos agotados, y con la sensación, siempre, de estar avanzando (avanzar en el sentido científico) nada o casi nada. 

He aquí el programa de Redes, titulado "El suicidio se puede evitar":


Ocurre que ambos enfoques sobre el suicidio, el intelectual(oíde) y el científico, están motivados por una misma fuerza reflexiva, que no puede ser otra que la heredada de la Ilustración. Esta fuerza es objetivista, positivista y, claro, cientificista. Ambos discursos tropiezan en la misma piedra, que no es otra que el "a priori" marcado y que consiste en explicar racionalmente un acto cuya naturaleza no puede ser explicada, y mucho menos aplicando (a priori) los filtros de la razón. Por eso ambos discursos, que nacen con vocación de arrojar luz, solamente pueden construirse en un enredo permanente que no deja elegir otros caminos que los empantanados. Penetrar en el suicidio por la razón solamente conduce a la perplejidad, al ruido y a la incomprensión. Nuestra sociedad y el masoquismo. ¡Qué idilio espectacular!

Para terminar de ensuciar el panorama voy a poner sobre la mesa un tercer enfoque sobre el suicidio, el mío, igualmente onanista pero ubicado en las antípodas de la Razón: un discurso radicalmente subjetivista, intencionadamente negativista y militantemente anticientificista. Pido ayuda, maestro Cioran, para comenzar mi reflexión:

- El que pertenece orgánicamente a una civilización no sabría identificar la naturaleza del mal que la mina - escribe Cioran.

No me puedo imaginar mayor ingratitud que la de un suicida que logra su objetivo. Su sociedad, su Estado, han invertido en él como individuo que tiene el deber moral de desarrollarse dentro de una próspera comunidad. Nuestros brazos armados de la ciencia médica están trabajando día y noche para alargar nuestra estancia en este nuestro paraíso laico. ¡Podremos vivir 100 años, nos dicen! Y vosotros, ingratos, os suicidáis...

No me puedo imaginar mayor ingratitud que la de alguien que, aunque sea fugazmente, mire cara a cara a su propia finitud y dispare, consciente de que ese acto es lo último. Ingratos vosotros que os arrojáis a la muerte cuando la sociedad que os ha construido no la quiere ver ni en pintura. Ingratos vosotros que no habéis recogido las enseñanzas de vuestros profesores, ni de vuestros padres ni familias... ¡Honraras a tu padre y a tu madre...! Y vosotros, ingratos, os suicidáis...

No me puedo imaginar mayor ingratitud que la vuestra, cuando decidís que no soportáis más sufrimiento y que es hora de partir. ¿Hacia dónde? Hacia el no-dolor. Eso no es muy cristiano, amigos. Sois unos ingratos con los dos mil años de moral judeo-cristiana que han ido pasando de generación en generación hasta llegar a vosotros. Decidís no sufrir... ¿desde cuándo os habéis creído tener esa libertad de no sufrir? Y vosotros, ingratos, os suicidáis...

Publicidad. "Un alud de septiembre", de Surfin´Bichos, patrocina todas las veces que aparezca en esta entrada la palabra suicidio:


LETRA DE LA CANCIÓN

Pedro vio por primera vez dónde estaba el verdadero amor; su escopeta de caza de dos cañones se apoyaba en un rincón. La certeza del uno para el otro, y esa atracción era tan dulce que por fin se miraron reposadamente los dos, se miraron a los ojos los dos, y ella habló y todo se acabó.

Un alud en pleno septiembre te ha inundado y tú notas en el vientre como un alud en pleno septiembre te ha inundado y tú notas en el vientre como un dolor, un viejo dolor.

Una flor de septiembre, te tropiezas con ese olor y la muela del juicio brota en el fondo de tu alma como un dolor.

Un alud entra por tu ventana sin avisar y tú no puedes cerrarla y entra así la luz, brilla tanto la nieve blanca aquí, y tú tan cegado que no puedes ver nada más.


Hace falta ser ciega y vivir solamente al servicio de las ideas ciegas para decir que el suicidio es la muerte más desoladora de todas las muertes (lo dice la psiquiatra invitada en "Redes"). La desolación es vivir por inercia, por obligación, o por decreto-ley. La desolación es agonizar mientras se te hincha el estómago de no comer (¿sabrá la psiquiatra lo que ocurre en el cuerno de África?, ¿se puede estar tan ciega?). La desolación es morir cuando no lo eliges: un misil israelí, por ejemplo, entra en tu casa y mueres tú, tu familia y el bloque entero. Esto ha pasado hace poco en Gaza y en el Líbano, con muchas personas. Son solamente dos ejemplos. La desolación es que no te dejen morir cuando deseas morir. ¡Y que todavía no sea posible la eutanasia...! El Estado no tolera la libertad de sus ciudadanos. Es la razón por la que, igual que la eutanasia, el Estado / la Sociedad tiene atragantada la idea del suicidio.

Y además presumen de la bajeza de etiquetar a los que se suicidan como enfermos. En un panorama existencial en donde te han venido mal dadas, o cuyas experiencias vitales (la mayoría venidas de la mano de esa institución sagrada que de momento no se cuestiona: la familia) te han abierto brechas de tal envergadura que se hacen insalvables e incicatrizables..., en una trayectoria vital donde tantas cosas te han determinado en el sufrimiento, en la devastación y en la desesperanza, matarse a sí mismo constituye un acto de amor consigo mismo, un canto a la vida; la confirmación, en cualquier caso, de una última determinación en la que sí que has sido dueño y señor.

El suicida, con su acto, se ejecuta en la mayor de las libertades que puede otorgarse un ser vivo, que no ha elegido ni nacer ni buena parte de los traumas acumulados a lo largo de su vida. Acabar con la vida propia, entonces, aquí, es la última y más grande conjugación del verbo liberarse. Liberarse del dolor... porque enferma es la sociedad que insiste en salvaguardar la vida del suicida pasando por alto su sufrimiento. Liberarse de la vida... porque, para quien quiere salir de ella, no es más que una cárcel donde nada está en juego.

El psicólogo invitado en "Redes" propone como "solución" a la "enfermedad" poner barreras físicas en lugares de altura, para disuadir a los suicidas. ¿Tan difícil de entender es? Dejen morir a la gente en paz y dedíquense a examinarse a sí mismos; giren el microscopio hacia sus estómagos, a ver que ven, a ver si hay vida o si tan solo se está la constatación de un trabajo al servicio de una ideología que no permite la libertad de sus individuos. Claro que como dejó escrito Cioran más arriba, el que pertenece orgánicamente a una civilización no sabría identificar la naturaleza del mal que la mina. 

También hay un momento en el que la psiquiatra se queja amargamente
de que las tasas de suicidio son desesperadamente estables desde que hay estadísticas. ¡Ay que joderse! ¡Vaya programita! Programa, por cierto (¡bien ahí Punset!) en el que el mismo Punset se ve con el deber de hacer de abogado del diablo, delante del psicólogo invitado (cuya experiencia vital del suicidio del padre explica su obcecación por el suicidio y por evitarlo), para decirle que el suicido es un fenómeno que se da en todas las especies. El psicólogo traga saliva y no tarda en envidar a la grande, con la genética palabra de dios te rógamos óyenos. Ahora que la biología ha salido a su rescate, ambos respiran más tranquilos. Punset termina el programa desconcertado, bastante más, por cierto, que Santi Carrillo al final de su parrafito intelectual.

En fin (nunca mejor acabado).

14 comentarios:

Jon Egia dijo...

Kez, te paso un espectacular curso (completo, grabado en el aula) sobre la muerte. Es bastante increible. (en ingles)

http://academicearth.org/courses/death

Las últimas tres clases son sobre el suicidio, que no pude ver porque, sinceramente, se me queda grande.

suicidio 1: la racionalidad del suicido
http://academicearth.org/lectures/rationality-of-suicide

suicidio 2: decidir en la incertidumbre
http://academicearth.org/lectures/suicide-deciding-under-uncertainty

suicidio 3: la moralidad del suicidio
http://academicearth.org/lectures/morality-of-suicide

Yo "asistí" a todo el curso, como te digo, excepto a estas sobre el suicidio. Ya me dirás por qué no pude hacerlo :(

Según recuerdo, el profesor partía de la base siguiente:

Si los sufrimientos de la vida superan a las felicidades de la vida, entonces la razón dice que poner fin a la vida es lo más adecuado.

Supongo que en estas tres clases profundizará mucho mas, desde muchoas aspectos de la filosofia.

zabala azkez dijo...

Ezkerrik asko Jon.

Parece, por lo que dices, que las reflexiones de este profesor sintonizan bastante con lo que yo pienso.

En estos momentos me trago mi orgullo anti-imperialista para decir que es una lástima que no sepa inglés, porque supongo que disfrutaría como ninguno de la charla de este profesor. Intentaré buscar este contenido subtitulado, a ver si hay suerte...

Jon dijo...

Mi punto de vista personal... es distinto.

A ver.

Debe haber... algún factor, como decirlo, más alla de la simple "evaluación racional" para que una persona se suicide.

Si no... habría más suicidios. Hay muchísima gente que vive ... fatal.

Pero no hay tantos suicidios como gente que vive fatal.

Y de hecho... gente cercana a mí se ha suicidado, y en la mayoría de los casos... lo que fallaba era... su... perspectiva, ante lo que les estaba ocurriendo. Ellos... percivían que las cosas... les iban mal, cuando en realidad, desde fuera pero cerca... no era para tanto, tanto, tanto.

Es decir. Sospecho que el suicidio en la mayoría de los casos no es una decisión. Es una reacción espontánea y semi-involuntaria.

Jon dijo...

*percibían

zabala azkez dijo...

Pero decisión firme o no, reacción espontánea o semi-involuntaria... ¿qué más da, no? La cosa es que alguien se quita la vida; y nuestra sociedad lo estigmatiza por ello. Ahí es donde yo no estoy, en ese discurso positivista que habla de conservar la vida por encima de todo.

Yo he conocido tres casos (muy indirectos) de suicidios. Y cada uno de ellos respondía a tres necesidades de escape diferentes. No sé.

Sobre lo que dices de lo que tú veías desde cerca a tus conocidos que terminaron suicidándose... yo creo que ahí somos todos animales ciegos, primero con nosotros mismos y después con quienes nos rodean. Uno mismo es un iceberg del que solo muestra su puntita en la órbita de lo social-familiar; los demonios habitan en el medio acuático e incluso nosotros mismos les tenemos miedo.

En cosa de perspectivas, del estar dentro al estar fuera media un abismo, Jon. Un investigador puede describirte una pecera con todo lujo de detalles, pero ese retrato no deja nunca de ser sintético. Para saber lo que es la pecera es preciso vivir en ella...

Debate excitante, sin duda.

Georgine Darcy dijo...

Yo creo que ingrato no es el que se suicida sino, el que piensa que el suicidio es una muestra de ingratitud.
¿Has pensado alguna vez en como te sentirías si nadie a tu alrededor (en el colegio, en el trabajo, en la familia) te hablara y las únicas veces que te hablaran fuera par reprocharte algo...?

No, seguro que nunca te has visto en esa situación.
Para los demás tienes la peste y tú te lo acabas creyendo... Pero que mas da, no eres el o ella y si se suicida nunca hay motivos suficientes... a veces incluso un/una niñ@ de 12 años puede estar viviendo en un infierno y solo encuentra una escapatoria...

A intentado refugiarse pero no encuentra una manta lo suficiente mente grande, y aunque intenta estirarla, siempre vuelve a su posición inicial.
Si, hay niños que sus padres les obligan a sonreír porque, ellos por si solos han perdido esa virtud, la de la felicidad y, cuando llegan a cierta edad, de pasa de ser niños a ser...algo, entienden que sobran en este mundo y que, por mucho que lo intentan, no consiguen encajar...
Esas son las clases de personas que debemos comprender y no censurar por su comportamiento, porque eso ya la hace todo el mundo, durante demasiado tiempo.

Kez dijo...

Georgine, solamente puedo responderte que suscribo lo que dices...

Claro, también gracias por la visita y por el comentario.

Georgine Darcy dijo...

Y yo solo puedo decir que eres un hijo de puta que no intenta comprnder a la gente.
Si se t hubiera muerto algun familiar por esa causa cambiarias de idea.

Kez dijo...

Georgine, es evidente que hablas desde el dolor. Y aquí tu dolor no se va a mitigar, por mucha rabia contenida que vuelques sobre mí porque yo respete la última decisión de los suicidas.

Es evidente que algún familiar tuyo sí se ha suicidado y que tú no puedes admitirlo. Comprendo tu dolor [por muy hijo de puta que pienses que soy por pensar lo que pienso]. Pero estar fuera de eso también me permite comprender al suicida. Hablo en general y tú eres parte afectada, y la herida está abierta todavía.

No me voy a retractar de nada; ni tampoco te voy a pedir a ti que lo hagas [creo que sería un idiota y un cerdo si lo hiciera]. Quizás yo necesite un poco de humildad en este tema; tú necesitas salud y tiempo, y aquí en el Blog Abisal no hay.

Sin embargo, aquí si que hay un hombre que también ha sufrido, con capacidad de estar en el dolor de los demás. Cuando quieras hablar aquí estoy.

Cuídate, Georgina. Un abrazo, de todo corazón.

Georgine Darcy dijo...

¿Salud? Me estas llamndo enferma...

Kez dijo...

Georgine, escribí salud como sinónimo de bienestar, algo que casa muy mal cuando se tiene dolor, sin más. Eso sí, si de todo lo que te escribí te has quedado solamente con eso para recriminarme, entonces quizás sí empiece a pensar que estás "enferma" o peor, que estás empezando a jugar conmigo. Y admitiría lo primero, pero lo segundo no estoy dispuesto: y dos no juegan si uno no quiere.

Georgine Darcy dijo...

Jugar en que sentido...?
¡Explicate!

Kez dijo...

Jugar en este sentido en el que quieres moverte tú. Yo no estoy dispuesto a entrar en un bucle que no conduce a nada. Creo que soy claro.

Georgine Darcy dijo...

Te digo con el corazón en la mano que no estoy jugando con tigo y si ha ti te a dado esa impresión...
Lo siento por ti.
Y, además que finalidad tendría yo, o que necesidad tendría de malgastar mi precioso tiempo discutiendo con tigo.
Creo que tus reproches no tienen ningún fundamento,
Atentamente Georgine.

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