sábado, 28 de agosto de 2010

La muerte según cuatro hombres que ya no existen


La muerte según José María Julián Mariano Escrivá de Balaguer Albás (autodenominado Monseñor Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei), muerto en Roma el 26 de junio de 1975:



La muerte según Jacques-Marie Émile Lacan (autodenominado Jacques Lacan, médico psiquiatra y psicoanalista), muerto en Roma el 9 de septiembre de 1981:



La muerte según Ernst Ingmar Bergman (autodenominado Ingmar Bergman, cineasta), muerto en Gotland el 30 de julio de 2007:



La muerte según Carl Gustav Jung (autodenominado Carl Jung, médico psiquiatra y psicólogo), muerto en Zurich el 6 de junio de 1961:

6 comentarios:

señor bang dijo...

Brutalmente interesante, y me encanta el orden en el que los has puesto. Gracias!

zabala azkez dijo...

Gracias a ti por dedicarle un tiempo, Señor Bang.

Maia dijo...

Fabulosa entrada, Pez. Me sorprendió mucho Lacan, sobre todo por la contradicción que existe entre lo que dice y cómo lo dice. ¿Por qué está tan enojado? ¿Por que mucha gente tiene miedo de morir o porque él no consigue amar tanto la vida como para querer quedarse aquí por siempre como ellos?
Y también me gustó mucho, como al señor bang, el orden en el que aparecen. Un abrazo.

José Manuel Cámara Sáez dijo...

UNO: ¿Por qué le retiraron la medicación a Lacan? ¿Quién le dio el alta hospitalaria en el Siquiátrico en el que residía? DOS: ¿Sonrió pletórico de alegría el cuervo Escrivá cuando murió? ¿Qué le dijo jesucristo cuando le recibió en ese último acto de amor? TRES: Si "El Séptimo Sello" es un acto de terapia, perdono a Bergman. CUATRO: Me cae bien Jung. Cuando nos encontremos en el infierno de los infieles le invitaré a mi cuadrilla de los PALPITANT BURNING AMIGOTES.

India dijo...

Llego. Leo. Escucho y observo.
Atxutxones.

Kez dijo...

Se me hace extraño comentar una entrada vieja como esta. Creo que era importante que la vierais porque era el precedente de la más reciente.

Maia, lo que dices de Lacan es muy cierto. Además te contaré la Anécdota Lacaniana (tienen que ir ambas en mayúsculas): pidió que un sacerdota le diera su extremaunción en su lecho de muerte. Ah, y en lo que a mi respecta, no sé si es miedo, pero la muerte sí me perturba, y mucho... Ojalá tuviera tu predisposición...

José Manuel, a Bergman se le perdona siempre. Lo que dices de Escrivá, quién sabe, quizás rechazó la extremaunción (en un cotraejemplo lacaniano, jajaja),

India, el tema te llega profundo. Se nota. Atxutxon,

Buenoooo,

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